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Murió Ettore Scola, el último maestro
Entre sus muchas obras maestras, Scola dirigió “Nos habíamos amado tanto”, “Un día muy particular”, “El baile” y “Feos, sucios y malos”.
Nacido en Trevico, provincia de Avellino, el 10 de mayo de 1931, su familia se trasladó poco después a Roma, donde él realizó en su adolescencia estudios de literatura clásica. Simultáneamente, empezó a realizar caricaturas humorísticas que vendía a la revista Marc'Aurelio, donde no mucho después conocería a Fellini. A instancias familiares ingresó a la carrera de Derecho, pero su gran pasión ya era el cine. Se dedicó entonces a escribir guiones de comedia (los años 50 eran el auge de la comedia italiana), habitualmente en colaboración con otra gran pluma, Ruggero Maccari. También de esa época data su amistad con Alberto Sordi, quien empezó a interpretar en la RAI algunos monólogos humorísticos, que Scola escribía especialmente para él.
Si bien nunca abandonó su actividad como guionista cinematográfíco, se puso por primera vez tras las cámaras en 1964 con "Hablemos de mujeres" ("Se permettete parliamo di donne"). Realizó luego algunas otras comedias, pero su primer éxito como director fue en "Mr. Sabatini, ¿dónde está?" ("Riusciranno i nostri eroi a ritrovare l'amico misteriosamente scomparso in Africa?",1968) con Alberto Sordi, Nino Manfredi y Bernard Blier. Con Sordi volvió a trabajar en "La noche más bella de mi vida" ("La più bella serata della mia vita", 1972), en un episodio del film colectivo "Los nuevos monstruos" ("I nuovi mostri, 1977), y en "Crónica de un joven pobre" ("Romanzo di un giovane povero", 1995).
Películas como "El comisario Pepe" ("Il commissario Pepe,1969, con Ugo Tognazzi) y la comedia "Celos estilo italiano" ("Dramma della gelosia", 1970) lo lanzaron a un escenario de consideración internacional, que se coronó en 1974 con la citada "Nos habíamos amado tanto" ("C'eravamo tanto amati", 1974), de fuerte tinte nostálgico, donde recorría treinta años de historia italiana (uno de sus fuertes) en las vidas del grupo de amigos que integraban Vittorio Gassman, Nino Manfredi, Stefano Satta Flores y Stefania Sandrelli. En esa película, dedicada a Vittorio De Sica, también aparecían en papeles menores Marcello Mastroianni, Federico Fellini, Aldo y Elena Fabrizi, y Giovanna Ralli.
Dos años más tarde estrenó una de sus obras maestras del grotesco, "Feos, sucios y malos" ("Brutti, sporchi e cattivi",1976), escalofriante comedia negra con Nino Manfredi ambientada en una villa miseria del conurbano romano, que fue una de las tantas que en la Argentina cayó bajo el piquete de la censura (se estrenó recién con el gobierno de Alfonsín). En cambio, el intenso drama "Un día muy particular" ("Una giornata particolare", 1977), con Mastroianni y Sofia Loren, logró atravesar las barreras del Ente de Calificación pese a su historia, la amistad entre una frustrada ama de casa y un homosexual, vecinos en una vivienda, que dialogan en la terraza durante una manifestación popular en apoyo de Mussolini. En1980 estrenó "La terraza" (esta vez, la palabra utilizada en el sentido de la vereda de un café). Protagonizada por Tognazzi, Gassman, Jean-Louis Trintignant, Serge Reggiani y Mastroianni, ee trataba de un film en episodios sobre un grupo de intelectuales de izquierda, y la censura argentina eliminó uno de ellos, el correspondiente a Reggiani.
Luego vinieron "Pasión de amor" ("Passione d'amore", 1981), con Bernard Giraudeau, en donde una mujer fea se enamoraba de un oficial del ejército; "La noche de Varennes" ("La nuit de Varennes", 1981), film de época en el que Mastroianni interpretó al aventurero veneciano Giacomo Casanova; la citada "El baile" ("Le bal", 1982); la magnífica "La familia" ("La famiglia", 1985), con Gassman, Stefania Sandrell y Philippe Noiret; "Macarrones" ("Macheroni", 1986), en la que unió a Jack Lemmon con Mastroianni; "Splendor" (1986), otra vez con Marcello Mastroianni y Massimo Troisi, en la que trazó un melancólico retrato sobre la muerte de las viejas salas de cine (aunque fue eclipsado por "Cinema Paradiso", de Giuseppe Tornatore, que tocaba el mismo tema y que se estrenó contemporáneamente). Con ambos volvió a trabajar al año siguiente en "Qué hora es" ("Che ora è), y también realizó "La cena" (1998), un atrapante fresco humano sobre la vida de un grupo de actores que se reunían, tal como ocurre en la realidad, en el restaurante Otelo de Roma, y que interpretaron entre muchos otros Vittorio Gassman y Fanny Ardant. Entre sus últimos dramas, aunque ya no recibidos con la misma popularidad de sus tiempos de esplendor, se cuentan "Competencia desleal" ("Concorrenzia sleale", 2001), con Sergio Castellitto, Diego Abatantuono y Gérard Depardieu, ambientado en los tiempos de persecución a los judíos en Italia y la confiscación de sus bienes. Su obra como guionista es vastísima, y se destacan sus colaboraciones con el director Dino Risi en títulos como "La marcha sobre Roma" (1962) y "El sorpasso", de 1964.


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