Cinco personas -tres activistas prorrusos y dos atacantes supuestamente de extrema derecha- murieron cuando en un puesto de control, ubicado en Bilbasivka, a 18 kilómetros de Slaviansk, los rebeldes fueron atacados por un grupo de hombres armados que llegaron en cuatro vehículos. El enfrentamiento se produjo tras el acuerdo firmado en Ginebra, el jueves pasado, por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea (UE) y Ucrania para superar el conflicto en la exrepública soviética, y de la tregua decretada por la Pascua ortodoxa entre fuerzas regulares y las milicias pro Moscú.
El Ministerio del Interior ucraniano, en tanto, confirmó sólo un muerto y subrayó que no hubo ningún operativo oficial en Slaviansk contra activistas armados, sino que fueron dos grupos de civiles que se enfrentaron entre ellos. Asimismo señaló que la situación en la ciudad no está bajo control ya que los rebeldes repartieron 400 armas entre ciudadanos tras asaltar una comisaría. "Eso lleva a muertos y heridos", apuntó un comunicado oficial.
Rusia, por su parte, se manifestó "indignada" por el ataque. "La parte rusa está indignada por la provocación de los combatientes, lo que demuestra la falta de voluntad de las autoridades de Kiev de controlar y desarmar a los nacionalistas y extremistas", afirmó el texto. La cancillería rusa atribuyó ese ataque a Pravy Sektor, un grupo nacionalista paramilitar que se destacó durante las protestas que derrocaron al expresidente prorruso Viktor Yanukóvich.
El responsable local de Slaviansk, Viacheslav Ponomariov, impuso un toque de queda que regía en la ciudad desde la medianoche hasta las 6 de la mañana, y pidió la intervención de fuerzas de Moscú para el mantenimiento de la paz.
En un mensaje al presidente ruso, Vladímir Putin, el autoproclamado alcalde pidió "estudiar lo antes posible la posibilidad de enviar fuerzas para el mantenimiento de la paz, para defender a la población contra los fascistas". En caso de que la intervención no fuera posible, solicitó armas porque "no tenemos suficientes, mientras los militares ucranianos tienen aviones y tanques".
El Kremlin admitió tener entre 30.000 y 40.000 soldados en la cercanía de la frontera con Ucrania por "precaución".
En Slaviansk, los militantes prorrusos tienen bajo control el ayuntamiento, la Policía y los servicios de inteligencia desde hace una semana.
Esos activistas locales cuentan con el respaldo de hombres armados presentados como grupos de autodefensa, si bien Kiev y sus aliados occidentales los acusan de ser tropas de elite de los servicios especiales del Ejército ruso.
El ministro del Interior ucraniano, Arsén Abákov, anunció ayer que viajará al este del país para realizar una inspección a las tropas de la Guardia Nacional desplegadas en el marco de los operativos contra grupos prorrusos, calificados por el Gobierno central de "terroristas".
En declaraciones a la cadena estadounidense NBC, el primer ministro interino de Ucrania, Arsení Yatseniuk, declaró que "la Federación Rusa socava la estabilidad y es una amenaza para el mundo: la comunidad internacional tiene razón en estar preocupada".
Mañana el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegará a la capital del país para escenificar el firme apoyo de su Gobierno a las autoridades interinas, mientras comprueba si Rusia está dispuesta a cumplir el acuerdo diplomático para disolver las milicias prorrusas en el sureste del país.
No obstante, para los analistas la visita sólo será un gesto de respaldo, pero no cambiará mucho la situación sobre terreno ya que no irá acompañada de un anuncio de más sanciones a Moscú.
| Agencias ANSA, EFE, AFP y DPA |


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