Lula arribó ayer a Brasilia, donde mantuvo una ronda de conversaciones con dirigentes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) con el propósito de recuperar la gobernabilidad amenazada por la grave coyuntura política y económica. Estaba previsto que anoche Dilma recibiera a su correligionario, con quien se ha reunido a menudo, la última vez el martes pasado, conforme empeoraba el cuadro político.
Según trascendidos, el expresidente no descarta establecer contacto con asesores del titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, uno de los mentores de la estrategia en pos del "impeachment" para apartar del Gobierno a Rousseff.
Si bien Cunha es parte del PMDB, partido aliado al Gobierno, en julio dejó el oficialismo para actuar en la oposición junto a otras fuerzas adversarias a Rousseff, como el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), comandado por Aécio Neves, excandidato presidencial en 2014.
Cunha y sus aliados del PSDB sufrieron un traspié el martes pasado cuando el Supremo Tribunal Federal emitió una medida cautelar que impidió la votación del inicio del "impechment" en la Cámara baja.
La Corte argumentó que Cunha redactó un reglamento "inusitado" para permitir que el juicio político a Rousseff sea aprobado por mayoría simple, siendo que la Constitución exige mayoría especial para dirimir casos de "alta importancia" institucional.
El hecho de que el Gobierno y el PT hayan tipificado a Cunha como una suerte de enemigo número uno no impide que Lula, conocido por su estilo pragmático, intente reconstruir el diálogo.
De acuerdo con versiones que circulan en Brasilia, los canales de comunicación con Cunha comenzaron a ser reconstruidos días atrás por el jefe de Gabinete, Jaques Wagner, quien asumió el cargo hace sólo diez días.
Considerado como uno de los políticos más influyentes del país, Cunha ve peligrar su continuidad al frente del Congreso e incluso sus fueros parlamentarios debido a denuncias que lo vinculan al escándalo de Petrobras.
Cunha fue acusado por la Procuraduría General de la República de ser el titular de al menos cuatro cuentas secretas con más de 5 millones de dólares supuestamente originados en el cobro de sobornos ligados al caso conocido como "Petrolão".
Los datos sobre el presunto lavado de dinero originado en la corrupción fueron aportados por la Justicia de Suiza, que abrió un proceso contra el diputado.
A raíz de estas revelaciones, el Consejo de Ética del Congreso inició un proceso contra Cunha respaldado por unos cuarenta parlamentarios, entre ellos más de 30 pertenecen al Partido de los Trabajadores de Lula y Rousseff.
De acuerdo con versiones negadas por el oficialismo, Lula está dispuesto a negociar una tregua con Cunha si éste se compromete a obstruir nuevos pedidos de "impeachment" contra Rousseff.
A juzgar por esas versiones publicadas ayer en los sitios del grupo Globo y Estado, si Cunha desiste de dar impulso al "impeachment" el PT podría vaciar el Consejo de Ética a fin de impedir que el congresista pierda los fueros. La presunta posición del expresidente Lula fue criticada ayer por el diputado Mendonça Filho, del partido conservador Demócratas, quien lamentó "el toma y daca que está haciendo Lu... Parece que todo vale".
Por su parte, Siva Machado, jefe del bloque de diputados del PT, recordó que Mendonça Filho fue "socio" de Cunha hasta el martes pasado, cuando se frenó el "impeachment", y aseguró que el oficialismo no está negociando con el titular de la Cámara baja.
| Agencia ANSA |


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