11 de octubre 2011 - 00:00

Nos perdimos la fiesta

Nos perdimos la fiesta
Se podrá decir -no sin razón- que en el día de la fecha, donde el Merval se reintegra, nuestros índices deberán «pasar a cobrar» aquello que -con inusitada vehemencia- ensayaron los mercados del mundo en problemas. Pero, un viejo apunte bursátil refiere que: «las ruedas perdidas no se recuperan más». Esto es, estar en el mismo momento, a la par de los demás, envuelve todo dentro de la misma atmósfera y el contagio -y las euforias- se pasan de unos a otros. Hoy, lo primero que debe ansiarse es que los del exterior puedan repetir la «fiesta» alcista de ayer, como para que Buenos Aires ingrese en el colchón de rosas. De lo contrario, si afuera algo causa un tropiezo el Merval se hallará entre el tener que tomar la porción que se perdió, pero dentro de un clima que haya variado en contra. Lo mejor, sin dudas, es estar de «cuerpo presente» cuando los manjares se colocan en la mesa. A menos que el feriado implique eludir sufrimientos -que ha pasado bastante- y el estar fuera del circuito resulte una bendición. Lo cierto es que los europeos se movieron con ganas, a pesar de planes que se hablan pero se dilatan, yendo desde el sobrio 1% en Madrid, hasta el casi 4% de Milán. El resto, dentro de tal franja positiva. Y el Dow Jones sacó buen partido de lo venido de Europa, con un notorio 3% de incremento.

Al llegar al vecino San Pablo, el efecto fue también en términos de «atracón» de repuntes, conformando un excelente 4% de mejoría. Planteada así la primera rueda semanal, es posible que en la apertura se haga algún «cuello de botella»: comprador. Y a partir de allí, ir siguiendo las señales que provengan del festival europeo -y americano- de ayer. La Bolsa, con servilleta puesta.

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