Con 58 votos a favor y 42 en contra, los demócratas dieron un golpe casi definitivo al intento conservador por tumbar el pacto, aunque los republicanos aseguraron que volverán a intentarlo la semana entrante, posiblemente sobre el mismo texto.
"Todo será sobre Irán la semana que viene", dijo el senador John Cornyn, segundo en el liderazgo republicano de la Cámara alta antes de la votación, que sólo contó con el respaldo de cuatro de los 46 demócratas del Senado. "Habrá más votos. Habrá más oportunidades para que la gente cambie de opinión la próxima semana, después de que escuchen la de sus votantes", aseguró el legislador, conocedor de las intenciones de los 42 senadores demócratas que ya habían hecho pública su decisión en los últimos días.
"Este voto es una victoria para la diplomacia, para la seguridad nacional estadounidense, y para la seguridad del mundo", dijo Obama en un comunicado tras la votación del Senado, que le allana el camino para evitar tener que vetar una resolución de rechazo. "Mirando al futuro, pasaremos al trabajo crítico de implementar y verificar el acuerdo para que Irán no pueda conseguir un arma nuclear, mientras buscamos una política exterior que haga a nuestro país -y al mundo- un lugar más seguro", agregó.
Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, calificó la obstrucción demócrata como "una tragedia" y sugirió que la oposición pagará un precio político por ello. "Éste es un acuerdo que durará más de una administración. El presidente puede darse el lujo de irse de la Casa Blanca en unos pocos meses, pero muchas de nuestras responsabilidades se extienden más allá de eso. El pueblo estadounidense recordará dónde estamos hoy", aseveró McConnell. La Casa Blanca encabezó una dura campaña en el Legislativo para convencer al mayor número de congresistas posible para que respalden el pacto alcanzado en julio entre las seis potencias del G-5+1 (EE.UU., Rusia, China, Reino Unido y Francia más Alemania) con Irán para impedir que esa nación logre un arma nuclear.
Por ello, la votación de ayer supone una victoria para el Gobierno estadounidense, cuando hace apenas unas semanas parecía incluso posible que los republicanos pudieran sumar hasta los 67 votos necesarios para impedir el derecho a veto presidencial. En caso de haber avanzado y esquivado un veto presidencial, la resolución de rechazo habría impedido a Obama levantar todas las sanciones a Irán, lo que de facto habría anulado el pacto.
Ante el amplio apoyo de su bancada al acuerdo, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, insistió tras la votación en que "cualquier futuro esfuerzo" por volver a pelear sobre este asunto en la Cámara "tendrá el mismo resultado y no será nada más que una pérdida de tiempo".
"Tiempo que no podemos perder ahora que nos enfrentamos a un cierre de Gobierno en unas semanas", agregó el veterano senador, refiriéndose a la apremiante necesidad de que el Congreso apruebe los presupuestos del año fiscal 2016 antes de que venza el plazo el próximo 1 de octubre.
Por su parte, la Cámara de Representantes, con una mayoría republicana mucho más contundente, votó ayer a favor de una resolución contra el pacto iraní que contempla que el Gobierno no reveló a los legisladores todas las disposiciones del mismo.
El pacto limita la capacidad nuclear del régimen teocrático a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales y un estricto sistema de inspecciones. El acuerdo, que definirá el legado del presidente, desató una intensa pugna en Estados Unidos entre partidarios y detractores. El objetivo común era convencer a los congresistas, en el debate en política exterior más intenso en este país desde la invasión de Irak en 2003.
El Gobierno y gran parte del Partido Demócrata esgrimen que el entendimiento es la mejor vía para garantizar que Irán no desarrollará una bomba atómica. Quienes lo rechazan, con el Partido Republicano e Israel a la cabeza, desconfían de que Irán -con el que la Casa Blanca no mantiene relaciones diplomáticas desde hace tres décadas- deje de lado sus ambiciones nucleares y temen que el pacto suponga un gran respaldo al régimen.
En ese marco, la precandidata demócrata Hillary Clinton reconoció más temprano en un "think tank" de Washington que el acuerdo no era "perfecto". "Pero es un acuerdo sólido. Definitivamente, no deberíamos rechazarlo", aseguró Clinton. Además, la exsecretaria de Estado prometió llevar adelante acciones militares si Irán tratara de obtener armas nucleares a pesar de lo acordado.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA |


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