Garabello vive y trabaja en Berlín y su pintura arrastra la influencia del fauvismo y de algunos artistas del expresionismo alemán, pero su lograda expresividad es ajena al dramatismo, rescata más bien los ritmos y la vitalidad. "Las obras que componen esta muestra las realicé a en un período nómade que viví durante 2015, mudándome cada una o dos semanas, a casas de amigos y sin estudio propio", cuenta el artista. "Pinté dónde y cómo pude, con telas encontradas y con los colores que me fueron quedando. En una época lisérgica donde el arte se acomodó y acompañó mis cambios de hábitat. En las telas hay un espíritu documentalista: plasmé las experiencias visuales de los cinco meses de verano, entre lagos nudistas, festivales de música en el bosque, after hours en el parque, gin tonics y cisnes nadando en canales", concluye como un Seurat de los tiempos que corren.
Por otra parte, desde que inició su carrera, Garabello cumplió con casi todos los pasos que contribuyen a cimentar la carrera de un artista: estudió en el IUNA con Pablo Siquier; integró los premios "Curriculum 0" de la galería Ruth Benzacar y, luego, Petrobrás de arteBA; participó de las clínicas de obra de Diana Aisenberg y del primer programa de artistas en la Universidad Torcuato Di Tella, a cargo de Jorge Macchi.
| A. M. Q. |


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