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Ofrenda de Cristina a Perú: mea culpa por caso armas
Alan García y Jorge Taiana, tras el encuentro en que se comenzó a planificar la visita de Cristina a Perú, que será la primera tras 16 años.
Una meticulosa, ardua y secreta gestión arrancó un año atrás, cuando Jorge Taiana se reunió, fuera de protocolo, con Alan García, con el propósito de normalizar el vínculo con quien suele mencionarse como el «mejor amigo» de la Argentina entre los países latinoamericanos.
A su visita de Estado, la Presidente llega con una ofrenda: verbalizará, a su modo, un mea culpa institucional por el «affaire» de las armas, estropicio que dinamitó las relaciones entre ambos países. En rigor, hace 16 años que un mandatario argentino no pisa Perú.
El perdón frente a los peruanos pretende reconstituir, en el plano político, un vínculo que en otros rubros se recompuso hace tiempo. Un ejemplo: la Argentina es -en el sector privado- el segundo país inversor en Perú. Allí operan, entre otras, compañías como Techint y Socma.
Para reforzar ese frente, el domingo al Tango 01 subirá un pelotón de empresarios y, además de Taiana, está previsto que de la comitiva participe la ministra de la Producción, Débora Giorgi.
La reconciliación, mea culpa de por medio, tras un largo período de frialdad -que excede a Alan García, aunque en particular con el actual mandatario los Kirchner tuvieron pésima relación-, alimenta la pasión cristinista por las relaciones internacionales.
Podrá, si todo sale como está planeado, mostrar a su regreso la Orden El Sol de Perú en el Grado de Gran Cruz, que es la máxima condecoración que otorga Perú, y puede leerse como un gesto de buena voluntad de Alan García, quien, además, le brindará una cena de gala el lunes por la noche.
A diferencia de su marido, la Presidente siempre se imaginó a sí misma como una figura de relieve, como mínimo, continental. Clausurar un capítulo negro en la historia con Perú es toda una tentación, aunque, paradoja inevitable, eso impacte en la política doméstica.
Si alguna vez existió un mínimo margen para que Carlos Menem sea funcional a los Kirchner en el Senado -como lo fue, en medio de sospechas múltiples, con el reparto de comisiones y la continuidad de José Pampuro-, Cristina enterrará este lunes cualquier hipótesis pactista.
No hay -al menos en el imaginario K- mea culpa válido sobre el caso armas sin lapidación pública del riojano que tiene, en su ranking de tormentas judiciales, la causa armas que instruye el Tribunal Oral Federal 3, empantanado por una curiosa ausencia de declarantes.
Semanas atrás, Martín Balza, embajador de Cristina en Colombia, fue uno de los que se excusaron -por escrito- de declarar. También Hugo Anzorregui, ex señor 5, faltó a la cita. En febrero de 2009, el propio Menem había hecho lo mismo.
Ajedrez
Pero el ajedrez de la visita a Perú, mérito de Taiana y del embajador en Lima, Darío Alessandro -que luego de un pase por La Habana fue trasladado a Lima en setiembre de 2008-, tiene otros factores adyacentes, uno de ellos, regional; otro, conyugal.
Cristina de Kirchner afirma que en estos tiempos la relación entre los países latinoamericanos -y, particularmente, la Argentina luego de la tregua del caso Botnia con Uruguay- atraviesa una bonanza histórica, lo que no quiere decir que no contemple sacudones o vaivenes.
La empatía con el Chile de Michelle Bachelet no debería, dicen en Gobierno, alterarse con Sebastián Piñera, pero, por lo pronto, Buenos Aires avanza en la normalización de su relación con Lima en momentos de tensiones entre Perú y Santiago. Quizá, apenas, una sutileza.
El otro factor, prácticamente de alcoba, está ligado a la UNASUR y a que Alan García -que reprochó por lo que consideró un destrato de los Kirchner y, previamente, un inoportuno respaldo al pintoresco Ollanta Humala- fue, junto con Tabaré Vázquez, objetor de la designación de Kirchner en ese grupo continental.
Su canciller, José Antonio García Belaunde, de visita por Buenos Aires, expresó que si no se levantaba el veto de Uruguay, Perú no votaría a favor del patagónico. José Pepe Mujica modificó la resistencia de Vázquez; Cristina volverá de Perú con el OK blindado de García.
Rafael Correa diagramó, a principios de marzo desde Montevideo, una cumbre de la UNASUR para destrabar la designación de Kirchner y arriesgó, como fecha, fines de marzo o principios de abril. Todavía no se ordenó el día por la incompatibilidad de agendas, sobre todo, de Luda da Silva.
El encuentro, si Brasilia confirma un hueco, podría montarse a partir de la segunda semana de abril. Lo único que, por ahora, está garantizado es el lugar: Buenos Aires. Quizá para compensar que la próxima cumbre del Mercosur será en el interior: en el Chaco.
Alguna vez, se supuso que la nominación de Kirchner en la UNASUR «liberaría» a Cristina de su esposo. Ya nadie lo cree porque Correa, en su oferta para que el patagónico ocupe ese cargo, incluyó el aval para trasladar, por excepción, la sede de Quito a Buenos Aires.
Accedió, por entonces, a una condición de Kirchner, que no estaba dispuesto a abandonar el país. Ahora, reactivado el tema UNASUR, los que sueñan con desprenderse del ex presidente son los diputados del Frente para la Victoria (FpV) que lo tienen, ausente, pero acechante, como colega.
Ésa es la razón por la que, en los últimos días, resurgió -alimentada por el faltazo de Kirchner a la primera sesión del año de Diputados- la versión de que renunciará a su banca.
Sin embargo, una eventual -muy probable- designación en UNASUR no es incompatible con la diputación, por lo cual, técnica o legalmente, el ex presidente no estaría obligado a dejar su escaño, aunque, en paralelo, podrá decirse que la dimensión del cargo continental no acepta distracciones de entrecasa.
Menos dialécticos, en el Congreso y en Casa Rosada, no se descarta la renuncia de Kirchner con un argumento orillero: el protokirchnerista Dante Dovena no vio premiada su lealtad con ningún cargo tras perder fueros a pesar de que se dijo que manejaría el programa de cooperativas.
Ese olvido tendría una explicación: Dovena es el primer diputado suplente de la lista perdidosa del 28 de junio. Es decir: volvería a la Cámara si Kirchner renuncia.


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