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Oxígeno para Grecia: le aprueban e 8.000 M
El nuevo desembolso ha sido posible después de que el líder de la oposición conservadora en Grecia, Antonis Samaras, de la formación Nueva Democracia, se comprometiera por escrito a apoyar los nuevos planes de ajuste del Gobierno del primer ministro heleno, Lucas Papademos. El resto de los partidos griegos también expresó su compromiso para aceptar nuevos ajustes. Esa era la principal condición que los 16 socios de Grecia en la eurozona pusieron a Atenas para recibir la nueva ayuda, indispensable para evitar la quiebra del país el mes que viene, según advirtió hace días el ministro heleno de Finanzas, Evangelos Venizelos.
El ex primer ministro heleno, Yorgos Papandréu, amenazó el mes pasado con convocar a un referéndum sobre las condiciones del segundo rescate al país, por 130.000 millones de euros, que incluye una quita del 50% de la deuda en poder de los bancos privados. El enojo de la canciller germana, Angela Merkel, y del presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre esa decisión provocó que el «eje» franco-alemán frenara el desembolso de la nueva ayuda hasta que Grecia aportara claridad máxima, y por escrito, de su voluntad de apretarse más el cinturón.
En medio de esa situación, y ante la tensión y el malestar generado con Bruselas, Papandréu dimitió del cargo y dejó paso a un gobierno tecnocrático, presidido por Papademos, exvicepresidente del BCE, que debe ahora sacar al país de la crisis. «Tenemos el necesario consenso político, tenemos unidad nacional y también la determinación de avanzar (con los ajustes)», sostuvo ayer Venizelos, al margen de un eurogrupo en Bruselas. Por otro lado, fuentes del eurogrupo aseguraron ayer que el bloque comunitario mira cada vez más al FMI como su mejor aliado para salir de la crisis de deuda soberana. «Contemplamos, por ejemplo, una función mucho mayor (del FMI)», comentó el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager.
Antes de la reunión, el primer ministro italiano Mario Monti se entrevistó, en su condición también de ministro de Finanzas de su país, con el presidente del eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, con quien analizó los problemas de la eurozona así como los compromisos de ajuste de Italia.
Mientras tanto, la vicepresidenta económica del Gobierno español, Elena Salgado, se mostró contraria a la creación de una Unión Europea (UE) de «dos velocidades», con un grupo privilegiado de socios más solventes y otro más rezagado.
Agencia DPA


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