21 de mayo 2013 - 00:00

Países avanzados avalan las amnistías fiscales

En los últimos años se ha incrementado la tendencia mundial a avalar las amnistías fiscales como un modo de incorporar dinero no declarado al circuito formal. La idea es cobrar más impuestos a los ricos y para ello es necesario empezar a levantar el velo de los fondos ocultos u "off-shore" existentes en paraísos fiscales, plazas financieras offshore, bancos u otros intermediarios en EE.UU. y Europa, estructuras sofisticadas de trusts, fideicomisos, fundaciones, etcétera.

El mundo desarrollado a través de sus organizaciones (OCDE, ECOFIN, G-20) está alineado en esta dirección con firme voluntad política.

La promoción de este propósito tiene dos facetas: 1) promover el intercambio de información tributaria sobre base automática y multilateral, y 2) promover la autodeclaración de fondos ocultos por sus titulares. Esta segunda faceta ha llevado a muchos países a dictar medidas de "amnistía fiscal", cuyo ámbito de aplicación es el sinceramiento de activos no declarados originados en actividades lícitas, los cuales están ocultos a las autoridades fiscales por provenir de la evasión fiscal. El delito de lavado de activos queda tajantemente excluido de estas medidas ya que permitir el "blanqueo" de estos activos, cuyo origen es una actividad ilegal echaría por tierra la política antilavado y terminaría legitimando el delito previo.

Por ello, es equívoco hablar de "blanqueo" cuando en realidad se trata de "amnistía fiscal", el perdón del impuesto al evasor para reencausar tales fondos a la economía formal; no la legitimación de actividades ilegales.

Trazar una línea divisoria entre "aministía fiscal" y "blanqueo" es dificultoso; empero, ahí está el secreto del éxito de la amnistía fiscal.

Últimamente muchos países han aplicado sistemas de amnistía fiscal. La OCDE avala las amnistías fiscales como una medida excepcional destinada a la regularización de capitales no declarados; ello en un contexto en donde los bancos informan las cuentas offshore de sus residentes.

Italia sancionó una amnistía fiscal (Scudo Fiscale) muy exitosa (2001, 2003 y 2009), habiendo logrado la repatriación de 80.000 millones. Otros países implementaron con éxito medidas de alcance y naturaleza similar: Alemania (2004), Bélgica (2004), Grecia (2004), México (2005), Portugal (2004 y 2010), Rusia (2007), Sudáfrica (2003) y Australia (2007 y 2009). España ha propuesto una amnistía en 2012. Otros países como Canadá, EE.UU., Irlanda y Reino Unido aplicaron regímenes de exteriorización que no perdonaron impuestos sino tan sólo sanciones. Por ejemplo, en EE.UU. (2009) 14.700 contribuyentes pasaron a declarar sus cuentas offshore. Asimismo, la Confederación Suiza ha tomado la iniciativa denominada "Acuerdo Rubik" que implica: 1) un pago único desde Suiza al otro Estado equivalente a un porcentual (19% a 34%) del saldo promedio de los últimos 10 años de las cuentas no declaradas cuyos titulares sean residentes del otro Estado, y 2) la identificación de dicho residente, o bien (a su opción) una retención final sobre los pagos de intereses (27% a 48%), permitiendo mantener el anonimato para adelante.

Como destaca la OCDE, es condición sine qua non del éxito de las amnistías fiscales la reinversión de los fondos en la economía formal y la percepción del público que su efecto no es el "blanqueo" del producido de delitos originados en actividades ilegales sino un perdón del impuesto a cambio de la incorporación del dinero al circuito formal de la economía.

(*) Consultores impositivos. Profesores de Impuestos UBA

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