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Paolo Giordano: la soledad, el factor constante
El italiano Paolo Giordano, autor de “La soledad de los números primos”, presentó su última novela, “Como de la familia”.
Giordano, que tiene 33 años, le interesan las historias que se focalizan en seres con dificultades para encajar en mundos aparentemente sencillos.
"Contra lo que se cree, en la Física hay mucho espacio para la creatividad y la libertad. En mi caso el problema era más sencillo: yo no era un físico lo suficientemente brillante y sentía que no podía dar esa chispa, ese plus. Con la literatura no sé cuál será finalmente mi función pero siento que hay algo genuino que me permite ir por lugares por lugares que antes no preveía sin destruirme en el intento", dijo a la prensa tras presentar su novela en la Feria del Libro.
Periodista: En "Como de la familia" se establece un contrapunto entre el protagonista, de profesión físico, y su esposa, más emocional y supersticiosa. ¿Se puede pensar este juego de opuestos como la pugna entre la ciencia y la fe?
Paolo Giordano: Ésta era una de las cosas que más me interesaba contar: la contraposición entre una visión del mundo racional, lúcida y severa, y otra más libre y vital. En un momento se habla de creer o no en los horóscopos, creer o no en los presagios. Vengo de una formación rígida en este sentido pero la escritura en los últimos años me ha llevado a interesarme por formas más misteriosas que me han permitido tener pensamientos nuevos sobre la realidad y sobre mí mismo.
P.: A pesar de su formación científica, se cuida de no fijar posición: eso queda explicitado en la coincidencia entre la aparición de una clase de ave que según el mito presagia la inminencia de la muerte y el dictamen de la medicina que anticipa esa misma conclusión.
P.G.: Durante muchos años pensé que todo lo que estuviera por fuera de la ciencia y el método era incorrecto. Con el tiempo entendí que las necesidades de las personas son más complejas y que a veces no alcanza con la lucidez de los datos y su interpretación sino que se necesitan también pequeñas curas para el alma, es decir, creer en los símbolos y en los presagios. La racionalidad del narrador y la emotividad del personaje de la mujer están muy presentes en míy a menudo en conflicto. La experiencia vale poco si no está sostenida por una reflexión sobre sus alcances.
P.: La relación que establece uno de sus personajes con los objetos y la manera en que estos son "desbaratados" por la familia luego de su muerte, funciona como una metáfora sobre la percepción ¿Qué tan inquietante le resulta esta idea de que con la muerte de una persona desaparece también una manera íntima y singular de configurar el mundo?
P.G.: Los objetos son casi siempre sólo eso: objetos. Lo que les da importancia es la forma en que una persona se relaciona con ellos y les confiere interés. Los objetos tienen un sentido porque reponden a un orden que permite entender una cadena de afecto y emociones. Después de la muerte de ese personaje, se venden y se transforman en mercadería de poco valor, lo que significa una pérdida de sentido.
P.: ¿Hay una mirada nostálgica sobre la reformulación de papeles en la estructura familiar, que hoy exige serlo todo al mismo tiempo, hombre y mujer, lógico y sentimental, sumiso y severo?
P.G.: Hay por momentos un dejo de nostalgia, pero es una nostalgia culpable porque en realidad no añoro los viejos papeles. A los personajes de la novela la vida se les presenta trabajosa y compleja en esta situación en la que cada uno tiene que ser capaz de ser hombre y mujer al mismo tiempo. En ocasiones eso es muy difícil y nos alcanza cierta nostalgia culposa de tener papeles más definidos como en la generación de nuestros padres.
P.: En sus tres libros hay un nexo común que tiene que ver con la dificultad de los personajes para encajar en el mundo y con el grado considerable de soledad que arrastran incluso aunque estén rodeados de vínculos ...
P.G.: Sí, lo que está en el foco de mis historias es la dificultad para entrar en un mundo aparentemente fácil. Esto estaba muy claro en "La soledad de los números primos", donde los protagonistas no lograban hacer cosas aparentemente fáciles como amar o sentirse atraídos. En cambio estaban dotados para otras cosas más difíciles o extrañas. En "Casi de la familia" creo que ocurre algo parecido, mientras que en "El cuerpo humano" los protagonistas terminan haciendo una cosa absurda como es una guerra para escapar de las cosas obvias y en apariencia simples de la vida cotidiana.


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