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“Pasión” atípica abre en el Colón temporada inusual
María Guinand junto a la Schola Cantorum de Venezuela, el ensamble coral elegido por Osvaldo Golijov para el estreno de su «Pasión según San Marcos».
La obra podrá escucharse a partir de esta noche (y hasta el domingo) en calidad de estreno argentino y en versión de la Schola Cantorum de Venezuela, el ensamble coral para el cual el autor la pensó, más un elenco de cantantes solistas venidos tanto de la música académica como de la popular: Biella Da Costa, María Hinojosa Montenegro, Reynaldo González-Fernández y Deraldo Ferreira, con el concurso de músicos de cuerdas de la Orquesta Estable del Colón y la autodenominada Orquesta La Pasión. Dialogamos con la venezolana María Guinand, directora musical de la Schola y del proyecto.
Periodista: ¿Cuál es a su entender la razón de que Golijov haya pensado en su coro para esta obra?
María Guinand: Su versatilidad, principalmente. La obra tiene elementos musicales que requieren de un coro dispuesto a explorar, a trabajar mucho hasta encontrar la idea que el compositor quiere, a buscar fórmulas diversas de cantar y a ser vocalmente dúctil. Creo que la Schola Cantorum tiene todo eso, nuestro trabajo en Venezuela siempre ha sido como coro a cappella, de música académica y popular, pero también ha sido la punta de lanza del movimiento sinfónico coral, conjuntamente con el Sistema de Orquestas.
P.: ¿Cuál fue su primera impresión al aproximarse a la partitura?
M.G.: En el principio no había mucha partitura, había esbozos que el compositor fue trabajando a medida que iba conociendo las posibilidades de sus intérpretes: muchas veces nos mandaba partes de la obra con ideas sonoras, como cuando dice «que suene como Africa», estaba buscando un color determinado o una emisión abierta, había que intentar lograrlo. El coro se fue emocionando al verse co-creador de sonoridades y movimientos, de escenificaciones, porque no todo venía ya pre-escrito sino que estaba la maravillosa oportunidad de conversar con el compositor y encontrar fórmulas. Él estuvo en Venezuela durante casi 15 días y se reunía con nosotros todas las noches para acercarnos sus ideas y ver cómo se iban plasmando. Fue un proceso creativo muy hermoso.
P.: ¿Cómo fue recibida la obra en su estreno mundial en Stuttgart?
M.G.: De manera fabulosa. Teníamos mucho miedo porque es una obra ecléctica, con muchos elementos provenientes de lo popular y no sabíamos cómo iba a ser recibida esa estética, esa forma de sentir y vivir la pasión en esa parte del Caribe y del Atlántico, una mezcla de lo que trajeron los andaluces y se mezcló con lo yoruba y lo aborigen que es muy diferente al sentir de esa parte de Alemania, uno de los sectores más conservadores y luteranos. Es una misma fe, pero con distintos colores. Fue una idea muy bella la de Rilling de encargar cuatro pasiones a compositores de distintas partes del mundo, porque él siempre vio a Bach como un autor universal.
P.: ¿El uso del evangelio según San Marcos fue una elección del compositor o era parte del encargo?
M.G.: Rilling hizo la distribución de los evangelios, y pienso que a Osvaldo siempre le gustó el de San Marcos, porque es muy directo, narra los hechos muy claramente, y eso le permitió no tener que utilizar tantas metáforas como pasaría en el de San Juan, y pudo incorporar partes dichas en un lenguaje popular, no en un castellano de la Real Academia. Incluso él buscó algunas versiones populares del evangelio. A diferencia de las pasiones de Bach a cada personaje le corresponde una voz determinada, aquí no hay un cantante que haga un solo papel, los papeles van rotando: la voz de Cristo está repartida entre las solistas femeninas y el coro, lo mismo pasa con las voces de Judas y Pedro, es un homenaje que Golijov quiso rendir a la mujer latinoamericana.
P.: ¿Se siente de alguna manera la influencia de las pasiones de Bach?
M.G.: Formalmente sí. En las pasiones de Bach la música transcurre a través de movimientos, y esta secuencia se siente en la obra de Osvaldo. Es como un serie de cuadros o de escenas de películas que se sienten como una continuidad. Desde el punto de vista estilístico no: la idea de Rilling no era que se recreara lo que Bach escribió. La obra no deja a nadie indiferente. A algunos les encantará y a otros no, pero es una música que lo mantiene a uno en vilo desde el principio hasta el final.
Entrevista de Margarita Pollini


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