Impulsada por Arabia Saudita y por el excampeón del mundo Greg Norman, la LIV golf, con un presupuesto desorbitado, fractura el tranquilo mundo del golf, atrayendo a sus filas a numerosas estrellas, que se enfrentarán desde mañana en un torneo inaugural en Londres.
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Pese a amenazas de la PGA, quienes asistan al LIV golf podrán jugar el Abierto de EE.UU.
Así lo determinó en un comunicado la Asociación de Golf estadounidense. El primer torneo saudí se jugará desde mañana en Inglaterra con una bolsa de u$s24,6 M.
Nace una nueva era. Desde hace ya varios meses en el universo del golf no se deja de hablar sobre esta nueva liga financiada por fondos de inversión sauditas, cuyo prize money será de u$s24,6 millones, Este proyecto que sale finalmente a la luz podría redefinir la estructura de este deporte.
La amenaza de sanciones o de exclusión del circuito PGA no surtió efecto, no al menos para dos de las más grandes estrellas del circuito estadounidense, Dustin Johnson y Phil Mickelson, quienes confirmaron su participación
El exnúmero 1, vencedor de dos ‘Majors’ y el genial zurdo, sin duda el segundo jugador más importante de los últimos 20 años detrás de Tiger Woods, han sucumbido al canto de las doradas sirenas sauditas, tomando un camino que muchos consideraban infranqueable.
No son los únicos: otros ilustres del circuito europeo como Sergio García o Lee Westwood también han sucumbido.
Además, los golfista tuvieron en las últimas horas el respaldo de la Asociación de Golf de Estados Unidos (USGA), que permitirá a los que intervengan en el circuito de Arabia Saudita jugar el Open de Estados Unidos.
El organismo dijo en un comunicado que excluir a los jugadores que se han inscrito en la LIV Golf Invitational sería “inapropiado e injusto”. “Nos enorgullecemos de ser el campeonato más abierto del mundo y los jugadores que se han ganado el derecho a competir en el torneo de este año tendrán la oportunidad de hacerlo”.
El US Open de este año se celebrará del 16 al 19 de junio en el Country Club de Brookline, Massachusetts, y llega cuando el mundo del golf está alborotado por el lanzamiento de la serie LIV Golf.
Una de las mayores incertidumbres ha sido si los jugadores que se separaron de los tours establecidos para unirse a LIV Golf podrían jugar en los cuatro majors de golf.
La USGA dijo en su declaración que su decisión de permitir que los jugadores de LIV ingresen al Abierto de la próxima semana no era evidencia de apoyo a la nueva serie.
“Nuestra decisión con respecto a nuestro campo para el US Open 2022 no debe interpretarse como que la USGA apoya a una entidad organizadora alternativa, ni apoya las acciones o comentarios de los jugadores individuales”, dijo la USGA.
“Más bien, es simplemente una respuesta a si la USGA ve o no jugar en un evento alternativo, sin el consentimiento de su gira local”, una ofensa que debería descalificarlos para el US Open.
“Simplemente nos hicimos esta pregunta: ¿debería un jugador que se ganó su lugar en el US Open 2022, a través de nuestros criterios publicados, ser retirado del campo de golf como resultado de su decisión de jugar en otro evento? Y finalmente decidió que no deberían hacerlo”.
Este es sin duda el primer éxito del controvertido circuito: haber logrado atraer a 16 de los 100 mejores jugadores mundiales, a pesar de la feroz oposición de los circuitos estadounidense y europeo, que rechazaron firmar un bono de salida a los disidentes.
Esta liga reúne un total de 48 jugadores disidentes, seducidos por un argumento contundente: la dotación que algunos juzgan como “indecente” de cerca de 200 millones de euros (214,2 millones de dólares) para esta serie de ocho torneos a través del mundo, con un inédito formato de tres días sin corte.
Mucho dinero
Para el primero, que se llevará a cabo en el Centurion Club de St Albans, en el norte de Londres, al igual que en las otras etapas, 23 millones de euros (24,6 millones de dólares) serán distribuidos, siendo más del doble de cada uno de los cuatro grandes torneos. Ninguna prueba del circuito estadounidense ofrece tanto dinero.
“Es el inicio de una batalla más grande que todas estas estrellas”, prevé Pascal Grizot, presidente de la federación francesa de golf (FFG).
Porque esta nueva liga divide, al menos tanto por la montaña de dinero prometida como por la identidad de sus fundadores, en especial debido a las cuestiones relativas a los derechos humanos, asunto sensible en Arabia Saudita.
“Incluso yo querría jugar por una cantidad así de dinero, pero hay un momento en el que tienes que enderezarte y actuar como un ser humano. Sé que hay jugadores que no están cómodos con esto, pero tengo la impresión de que mantienen el silencio por si acaso un día les toca una parte del pastel ¡No vayáis!”, instó a inicios de mayo el francés Mike Lorenzo-Vera en la web irlandesa independent.ie.
Phil Mickelson se vio obligado a mantener un largo silencio de varios meses después de haber tomado posición en febrero a favor de esta liga saudita. ‘Lefty’ apuntó en aquella ocasión “la odiosa codicia” del circuito estadounidense, y dijo estar dispuesto a unirse a la LIV a pesar de la “falta de respeto de los derechos del hombre y en especial hacia los homosexuales” por parte de Arabia Saudita. Estas declaraciones atrajeron la ira de numerosos jugadores.
Las preguntas ahora giran en torno a las consecuencias de la elección de los disidentes. El PGA había avisado que los jugadores que tomasen la decisión de participar en la LIV se exponían a sanciones, que podrían llegar hasta la exclusión. Algunos se anticiparon a ese desenlace, como Kevin Na o Dustin Johnson, que dimitieron del PGA.
¿Qué pasará dentro de unos días con su presencia y la de por ejemplo Mickelson o el sudafricano Louis Oosthuizen, otro disidente, durante el US Open, uno de los cuatro ‘Majors’ de la temporada (16 de junio)?
“Habrá sin duda juicios durante años”, pronostica Pascal Grizot, “A los profesionales, no les guardo rencor. Van allí donde hay más interés”.
“Encuentro esto indecente, esta escalada será nefasta para la imagen del golf en el mundo. Parece un gran desorden, porque si cuando hablamos del golf solo hablamos del dinero, no es lo que le hace falta a la imagen del golf”, estima.


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