23 de abril 2014 - 00:00

Polémico: golpe mortal a la acción afirmativa en EE.UU.

Washington - La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ratificó ayer una ley del estado de Michigan que acabó de facto con la "acción afirmativa" que beneficiaba a minorías como latinos o afroamericanos a la hora de ingresar en universidades estatales, en un revés al legado del movimiento por los derechos civiles de los años 60.

En un fallo que contó con seis votos a favor y dos en contra, la Corte decidió que los votantes de Michigan tenían el derecho de aprobar, como hicieron en 2006 a través de un referendo, la "proposición 2", una reforma constitucional que determinaba el fin a la consideración de raza, género o religión a la hora de examinar la admisión a universidades públicas. El caso llegó a ser analizado por los principales jueces del país luego que en noviembre de 2012 un Tribunal de Circuito de Apelaciones de EE.UU. declaró inconstitucional la medida de Michigan, lo que forzó al Gobierno a buscar palabras mayores.

En sí, la decisión de la Corte no anula la constitucionalidad de la discriminación positiva, pero sí reconoce el derecho de los ciudadanos a prohibir su aplicación a través de una consulta popular. Los otros estados con prohibiciones similares son Arizona, California, Florida, Nebraska, New Hampshire, Oklahoma y Washington, y es probable que tras este paso, otras regiones repliquen la medida, explicó el diario The Washington Post en su edición de internet.

La práctica de establecer cuotas de preferencia a grupos minoritarios -o a mujeres-, conocida en Estados Unidos como "acción afirmativa", estaba en vigor en el país desde el movimiento de derechos civiles de la década de los 60 y tenía como objetivo aumentar las oportunidades para minorías e incrementar la diversidad en escuelas y lugares de trabajo.

Pero fue rechazada de forma reiterada por personas de las mayorías del país que consideraban que esta práctica los discrimina a ellos. Ése fue el caso de Abigail Fisher, una estudiante blanca que demandó a la Universidad de Texas al sentir que había sido discriminada a la hora de ser admitida por su raza, ya que por la política de cuotas se favoreció a minorías.

Los votos en contra del fallo llegaron de las juezas Ruth Bader Ginsberg y la latina Sonia Sotomayor, quien hizo una dura crítica a la abolición (ver recuadro aparte). La decisión "no trata sobre cómo debe resolverse el debate sobre las preferencias raciales. Es sobre quién debe resolverlo", dijo, por su parte, el juez Anthony Kennedy, al votar junto con la mayoría.

El fallo fue condenado por activistas de los derechos civiles y miembros del oficialismo. El representante demócrata de Michigan, John Conyers, uno de los miembros negros del Capitolio, sostuvo que con esta conclusión de la Corte se mantiene en "línea" con las recientes decisiones de los tribunales superiores, incluido uno del año pasado que anuló una parte clave de la Ley de Derechos Electorales, un hito legislativo destinado a proteger a los votantes de las minorías.

"Nuestra nación ha recorrido un largo camino en búsqueda de poner fin a la discriminación, pero nuestro trabajo está lejos de ser completo en momentos en que continúa disminuyendo la representación de las minorías en educación superior y en muchos ámbitos de la vida", agregó Conyers.

Al respecto, el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo a periodistas que Barack Obama, el primer presidente negro del país, continúa creyendo que en el contexto de las admisiones universitarias "tener en cuenta la raza, junto con otros factores, puede ser apropiado en ciertas circunstancias".

Agencias DPA, AFP y Reuters,


y Ámbito Financiero

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