13 de octubre 2015 - 00:00

Por primera vez, el Sínodo admite que buscará una solución para divorciados

 Ciudad del Vaticano - La mayoría de los participantes del Sínodo sobre la familia cree que es necesario encontrar soluciones sobre los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, explicaron ayer los encargados del Vaticano de resumir las intervenciones de los participantes, al tiempo que un pequeño grupo volvió a quejarse ante el papa Francisco de que las discusiones están orientadas a una reforma aperturista.

Los 270 padres sinodales (cardenales, obispos y otros religiosos) comenzaron a debatir sobre la tercera parte del "Instrumentos Laboris" (el documento de base), que incluye el pecado de los divorciados que contrajeron nuevo matrimonio, lo que les impide tomar la comunión.

Durante la rueda de prensa diaria sobre el Sínodo se explicó que los participantes están divididos sobre este tema, aunque la novedad es que la mayoría concordó en que "no hacer nada o cambiar todo no son posiciones muy representativas o realistas". Por ello, siguen buscando soluciones para una de las cuestiones más espinosas en debate.

Los obispos aperturistas explicaron que, aunque cambiar la doctrina católica es imposible, se puede conjugar "verdad y misericordia" y estudiar "soluciones y caminos pastorales" ante los divorciados vueltos a casar.

Otros obispos, aunque pocos según precisaron desde la Santa Sede, manifestaron "una posición negativa" y "rígida" sobre dar la comunión a los divorciados.

La división entre los padres sinodales es grande. Ayer una docena de cardenales conservadores criticaron sin tapujos la metodología del Sínodo convocado por el papa Francisco para encarar los retos de la familia moderna y pidieron que se introduzca la votación de las propuestas.

En una carta enviada al Sumo Pontífice y publicada por el periodista italiano Sandro Magister, los cardenales afirman temer que todo esté ya decidido y que las discusiones estén pilotadas.

"La ausencia de propuestas y de las correspondientes discusiones y votaciones parecen desalentar un debate abierto y limitar las discusiones a los 'circoli minori'; por consiguiente, nos parece urgente que se restablezca la redacción de propuestas que deberán ser votadas por todo el Sínodo", señalaron.

Entre los firmantes figuran los cardenales Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia (Italia); Peter Erdo, arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría); el australiano George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía; el alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y Robert Sarah, de Guinea, prefecto de la Congregación para el Culto Divino.

El vocero vaticano, Federico Lombardi, no quiso desmentir ni confirmar la existencia de este documento, pero hizo notar que tres de los cardenales firmantes aseguraron ayer que ellos no habían participado en la redacción de esa misiva.

Hace unos días, Francisco, quien preside las reuniones, respondió indirectamente a los purssspurados invitándolos a no dejarse arrastrar por "la hermenéutica conspirativa".

Agencias EFE y AFP

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