- ámbito
- Edición Impresa
Portazo de Sanguinetti al Colón
«Macri se enteró por los medios», dijo a este diario una fuente cercana al jefe de Gobierno. «Fue una sorpresa que lo apenó. Habían estado juntos el pasado 22 de diciembre durante casi una hora y cuarto, hablando de la temporada del año que viene, de la programación, de las obras. Es más, entre ambos existía una muy buena relación personal. Se saludaron para las fiestas por teléfono y en ningún momento Sanguinetti le dio a entender a Macri que estuviera pensando en algo así.» La misma fuente acotó que «resulta muy extraño, y algo penoso, porque el jefe de gobierno siempre apoyó el accionar de Sanguinetti, y lo sostuvo sólo a él aun en episodios complicados». Se refería, tácitamente, al «affaire Converse», cuando se realizó un recital de rock en la sala del CETC, episodio que le costó el puesto a un hombre del riñón pleno del macrismo como el ex director ejecutivo Martín Boschet.
A media tarde, un comunicado de la Secretaría de Cultura oficializó esa «sorpresa por esta decisión, por cuanto el doctor Sanguinetti estaba trabajando en total consonancia con el Ejecutivo y se encontraba abocado a la planificación de la programación del teatro de los años 2009/10. Lamentamos profundamente el alejamiento del doctor Sanguinetti y le agradecemos su dedicación y esfuerzo en la gestión del Colón. Hay que tener en cuenta que el Teatro es un ente autárquico, así lo votó la Legislatura a fin del año pasado. En tanto, las obras de puesta en valor como la programación artística seguirán sin interrupciones», expresa.
Existen, desde luego, otras versiones, una de las cuales indica que Sanguinetti no habría querido convalidar la presunta reducción de empleados de la planta estable que se propondría llevar adelante el nuevo Directorio del Colón, que --según versiones sindicales y de otros sectores allegados al teatro-- reduciría a mil los aproximadamente 1350 empleados de planta. Una de las fuentes de esta versión proviene de ATE, el gremio de estatales presente en el
Colón junto con el municipal Sutecba, aunque tampoco disculpa por ello al renunciante funcionario.
Sin embargo, el vocero del Gobierno consultado ayer por este diario lo negó categóricamente: «en el Colón no va a haber despidos», aseguró, más allá de que la potestad para ampliar o reducir planta sea hoy competencia exclusiva del Directorio creado por la Ley de Autarquía, y que ahora, sin Sanguinetti, sólo integran tres personas: Daniel Escobar (director administrativo), la vocal Mónica Freda, y el abogado laboralista Mariano Emiliani. La quinta silla que debía ser ocupada por un representante de los trabajadores aún no fue cubierta tras las dilaciones y observaciones legales que hubo en el proceso de elección.
De acuerdo con dicha Ley de Autarquía, lo que puede llevarse adelante --sin que la fuente del gobierno haya sido explícita en esto-- es una reestructuración de la planta estable. Esto es, que contratos y subcontratos podrían caducar sin renovación, y en consecuencia que el pase del personal a depender del recientemente creado Ente Autárquico no sea tan automático. Lo que se presume es que habrá movimientos en el Colón en las próximas semanas que no pasarán inadvertidos. Incluyendo, eventualmente (como murmuran algunos), una posible intervención.
En la calma y el silencio de Unquillo, el ex director general del Colón habrá reflexionado acerca de la conveniencia de haber aceptado un cargo que, en las actuales circunstancias del Colón cerrado, sin temporada, con las obras de refacción atrasadas y sin tenerse siquiera la certeza, como muchos indican, de llegar a tiempo para reabrirlo el día del Bicentenario, lo enemistó con muchos de los abonados históricos y una buena parte de la opinión pública. «Nunca me arrepentí», había dicho en octubre último a este diario. Ayer cambió de idea y se convirtió en el primer director en la historia del Colón que no pudo gozar de una temporada de ópera propia, y ni siquiera de tener el teatro abierto.


Dejá tu comentario