Washington - El anuncio de Ford de que producirá la próxima generación del modelo Focus en China, en vez de México y para su comercialización en todo el mundo, "es muy preocupante", aseguró ayer el representante de Comercio Exterior de EE.UU., Robert Lighthizer, quien advirtió de posibles medidas de su Gobierno.
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"Lo encuentro muy preocupante. Quiero revisarlo y ver qué incentivos hay ahí. No me parece que tenga sentido", subrayó Lighthizer en una comparecencia en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes.
El funcionario agregó ante los legisladores que "si la decisión se tomó por razones no económicas, entonces creo que Gobierno debería tomar medidas".
Ford aseguró esta semana que, con este traslado, se ahorraría u$s500 millones y que la mayoría de los nuevos Focus que se venderán en Norteamérica a partir de 2019 procederán "inicialmente" de China.
La empresa automotriz canceló en enero la construcción de una nueva planta en San Luis de Potosí (México) y que iba a suponer una inversión de u$s1.600 millones.
Esta decisión fue interpretada como una concesión al presidente Donald Trump, después de que éste amenazase a las grandes empresas automotrices con sanciones si trasladaban su producción fuera de EE.UU. .
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