El líder socialista quiere volver a negociar el pacto fiscal que se acaba de cerrar y que algunos países ya han ratificado. Este tratado, que exige una estricta disciplina, contempla sanciones automáticas para todos aquellos que no cumplan con metas máximas de déficit público. Hollande quiere conseguir al menos que se incluyan medidas para alentar el crecimiento y la creación de empleo. Ello podría conducir a una grave crisis, ya que otros socios de la Unión Europea no quieren tocar el pacto fiscal,
Con un compromiso que no afecte al propio pacto. En realidad todos los políticos están a favor del crecimiento y el empleo. Se podrían derivar medios presupuestarios a los países más pobres. La polémica gira en torno a qué se quiere decir en concreto con crecimiento. La canciller alemana, Angela Merkel, entiende bajo ese concepto una reducción de la burocracia y un incremento del intercambio comercial dentro de la UE. Hollande ha prometido miles de millones de euros. En caso de que financie a crédito estos programas coyunturales, ello podría conducir a que los mercados financieros presionen considerablemente sobre la economía francesa, y con ello también sobre el euro.
Realmente no lo cambiará, pero sí lo complementará. Ya en marzo pasado, en la cumbre de la UE se conversó sobre todo de cómo estimular el crecimiento. La presión de Hollande ha hecho que el tema siga en la agenda. Así, el director del Banco Central Europeo, Mario Draghi, aboga con insistencia por un pacto que estimule el crecimiento, que podría complementar el pacto fiscal. Ya se ha fijado que en la próxima cumbre oficial de la UE, el 28 y 29 de junio en Bruselas se volverá a debatir sobre el crecimiento.
Asuntos como la patente común de la UE o la reforma del tratado de Schengen deberían avanzar ahora, según indican fuentes diplomáticas. Probablemente Hollande no cambiará ninguna postura básica francesa. Sobre el acuerdo de Schengen, que garantiza la libertad de desplazamientos en el espacio europeo, Hollande se ha pronunciado de forma vaga hasta la fecha. Francia y Alemania quieren preservar la libertad de desplazamientos como una de las grandes conquistas de Europa, pero también decidir sobre la reintroducción de controles fronterizos y dejar esta decisión a nivel de la UE.
Sobre todo dentro de la OTAN. Hollande ya ha anunciado que quiere retirar a los soldados franceses de Afganistán antes de que finalice este año. Eso sería dos años antes de lo previsto. En la cumbre de la OTAN el 20 de mayo en Chicago, el político socialista acaparará las críticas.
Antes que nada, Hollande y Merkel tendrán que acostumbrarse uno al otro. Proceden de familias políticas diferentes, pero saben que se necesitan mutuamente y en Europa de poco sirve actuar en soledad. Tampoco entre Merkel y Nicolas Sarkozy ha existido una química. Y sus predecesores necesitaron algo más de tiempo. Ya Charles de Gaulle y Konrad Adenauer no fueron al principio «una pareja idílica», algo que también se puede decir los casos caso de Giscard dEstaing/Schmidt, Mitterrand/Kohl o Chirac/Schröder.
Agencia DPA


Dejá tu comentario