28 de noviembre 2011 - 00:00

Quita de subsidios: sigue por los barrios más caros

Julio De Vido
Julio De Vido
Desde el 1 de enero, comenzarán a recibirse en los barrios de Capital Federal y el conurbano que sean los de más altos ingresos, el formulario en el cual cada usuario deberá responder con carácter de declaración jurada si necesita o no estar subsidiado en las facturas de gas, electricidad y AySA. Así lo confirmó este fin de semana el ministro Julio De Vido, con lo que dejó en claro que por lo menos por ahora el gradualismo al que se refiere el Gobierno en relación con la quita de subsidios, consiste en incorporar a las casas de familia ubicadas en las zonas donde el metro cuadrado tiene mayor valor, y tradicionalmente viven familias de más alto poder adquisitivo.

Ésa será la segunda etapa en la eliminación de subvenciones a los domicilios particulares, porque, según ya está decidido, desde el 1 de enero, los consumos de los que viven en countries de todo el país, y en Barrio Parque y Puerto Madero en Capital, ya no estarán subsidiados.

Se confirma también que los usuarios residenciales que viven en Recoleta, Palermo, Belgrano y Núñez, y en algunos sectores de Vicente López y San Isidro, recibirán junto con sus facturas a partir de enero, el formulario de declaración jurada. El que no conteste recibirá a los dos meses, en la siguiente factura, el mismo instrumento, y como ya se dijo, la no respuesta se interpretará como que no necesita el subsidio, de modo que en la tercera factura, ya se podría recibir el precio pleno de los en los tres servicios.

El que responda que necesita seguir subsidiado, tendrá que contestar unas 15 preguntas sobre la constitución del hogar y los ingresos percibidos, y luego los datos se cruzarán con los que tiene la ANSES y la AFIP, y si esto no resulta suficiente como fundamento para mantener el subsidio, un visitador o visitadora social confirmará las condiciones de vida del hogar.

El mayor problema para los que recibirán la declaración jurada o para los que quieren adherir al régimen de renuncia voluntaria, es que no se puede precisar todavía el monto en pesos que deberá afrontarse en 2012.

La apuesta del Gobierno es que la mayoría de los residenciales se ubica hoy en las franjas R1 y R2 en electricidad y gas, y que éstos tendrán ajustes moderados. La estimación oficial es que un hogar que gasta hasta 500 metros cúbicos de gas por año (R1) tendrá que pagar 30 o 40 pesos adicionales por año en este servicio, más un aumento proporcional en impuestos. Un R2 en gas ( con consumo anual de hasta 800 metros cúbicos anuales) pagaría $ 60 más por año además de una suba de impuestos en esa proporción.

Pero por lo general, los que consumen hasta 800 metros cúbicos anuales de gas, son departamentos en edificios donde la calefacción y el agua caliente son servicios centrales, de modo que el impacto se advertirá más en el aumento de las expensas.

En electricidad los R1 y R2 que consumen hasta 650 kilovatios bimestrales tendrán un ajuste importante en porcentaje (se estima que pagarán tres veces más), pero el Gobierno insiste en que en pesos el impacto no será alto. Se puede estimar que una factura bimestral de luz de un R1 o R2 que hoy promediaría $ 50 pasaría a $ 150.

Con AySA, la factura más extendida por el servicio de agua corriente y cloacas ronda entre $ 35 y $ 40, y pasará a costar entre $ 115 y $ 135 bimestrales. Cuando hace la cuenta en estos términos, la conclusión oficial es que el impacto en pesos para la mayor parte de los usuarios rondaría los $ 250 bimestrales.

Sin embargo, para los que superan los 650 kilovatios bimestrales y los 800 metros cúbicos anuales de gas, el impacto de bolsillo va a resultar mucho más fuerte porque facturas de menos de $ 100 bimestrales se encarecerían entre tres y cuatro veces, sobre todo si contienen multas por consumir más que en igual bimestre de 2003 y por el aumento de los impuestos que se miden sobre el total consumido en luz y también sobre el rubro «costo de gas importado» o «cargo decreto 2067/08» en las facturas gasíferas. Dentro de esta franja de consumo hay hogares de altos ingresos, pero la mayor parte es de poder adquisitivo medio, e incluso medio bajo. Esto se explica porque un hogar de pocos recursos, puede tener gas para cocinar, pero no tiene instalación interna para calefaccionarse con ese producto y lo hace con electricidad que es mucho más caro. Un residencial de pocos recursos tiene además aparatos más antiguos o baratos, incluidos equipos de aire acondicionado, que consumen más energía.

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