25 de marzo 2015 - 00:00

Reino Unido eleva presencia militar en las islas Malvinas

Agustín Rossi, Michael Fallon y Alicia Castro.
Agustín Rossi, Michael Fallon y Alicia Castro.
 El Gobierno nacional reiteró ayer que el diálogo y la negociación, y no las armas, son el único camino para resolver el diferendo con el Reino Unido por las islas Malvinas. "Además de inverosímil, resulta absolutamente injustificable que se agite el fantasma de una presunta amenaza argentina para aumentar el presupuesto militar británico y consolidar la creciente militarización de las islas. Esos cuantiosos fondos deberían ser usados en beneficio del pueblo británico para combatir el desempleo, mejorar la educación y la salud y profundizar la inclusión social. No se puede seguir engañando a los ciudadanos y contribuyentes del Reino Unido, agitando fantasmas del pasado", aseguró la Cancillería a través de un comunicado.

El Gobierno nacional rechazó así las declaraciones del ministro de Defensa inglés, Michael Fallon, quien aseguró que nuestro país representa "un peligro muy concreto" para los habitantes de Malvinas, y reivindicaron la búsqueda de diálogo desplegada por la Argentina en distintos foros internacionales, como contrapartida a un nuevo intento británico de militarización de las islas.

El Reino Unido reafirmó su compromiso con las Malvinas al dar a conocer un plan destinado a reforzar y modernizar la infraestructura de defensa de las islas ante cualquier "amenaza" que pueda surgir de la vecina Argentina. Tras un análisis sobre la capacidad defensiva de estas islas bajo soberanía británica, el ministro de Defensa anunció en el Parlamento que el Gobierno invertirá 180 millones de libras (248 millones de euros o 268 millones de dólares) en los próximos 10 años a fin de asegurar la protección de los habitantes de ese territorio.

De acuerdo con este plan, conocido poco antes de las elecciones generales británicas del 7 de mayo, Londres enviará dos helicópteros Chinooks, que se espera estén operativos a mediados del año próximo, y modernizará su sistema de defensa aérea, entre otras medidas. Los helicópteros podrán reaccionar inmediatamente ante cualquier "incidente de emergencia" y, al mismo tiempo, ayudarán a facilitar entrenamiento a la fuerza de Infantería que está en las islas, ocupadas por unas 3.000 personas, en su mayoría de origen británico.

Además, Londres tiene intención de modernizar su sistema de defensa aérea una vez que el actual, conocido como Rapier, quede fuera de servicio a mitad de la presente década. Rapier es un sistema de misiles tierra-aire desarrollado por el Ejército británico y la Real Fuerza Aérea (RAF). Dentro de este programa de defensa está también la mejora de las comunicaciones en las instalaciones de Mount Pleasant, donde está la base militar británica y el aeropuerto, mientras que Londres mantendrá en la zona una embarcación de patrulla, tarea que realiza actualmente el "HMS Clyde" de la Royal Navy (Marina).

El puerto de Mare, cercano a Mount Pleasant, será modernizado, señaló Fallon en la Cámara de los Comunes. "El objetivo es asegurar que nuestro continuo compromiso en la defensa de las islas se mantiene de manera efectiva. La actual presencia militar es en general proporcional a la amenaza y los riesgos que afrontamos", dijo el ministro.

A pesar de esta decisión, Fallon explicó que el personal militar y civil desplegado en las islas se mantendrá sin cambios, en cerca de 1.200 personas. "Nuestras fuerzas en el Atlántico Sur son totalmente de defensa y están en el nivel requerido para asegurar la seguridad de las islas Falklands (como llaman los británicos a las Malvinas) ante cualquier amenaza (argentina)", puntualizó el ministro.

"Esta revisión que hemos hecho confirma nuestro compromiso con las islas Falklands. Vamos a seguir defendiendo el derecho de los isleños a decidir su futuro y defender su forma de vida frente a cualquier amenaza que pueda surgir", subrayó Fallon.

Del otro lado de la cámara, el portavoz de Defensa de la oposición laborista, Vernon Coaker, apoyó la decisión del Gobierno de mantenerse "vigilante" para proteger a los isleños.

Fallon reiteró la disposición del Gobierno a mantener contactos con la Argentina, pero puntualizó que representantes del Gobierno de las islas deben estar presentes en cualquier tipo de diálogo con Buenos Aires que implique el futuro de las Malvinas. Antes, Fallon había afirmado a la cadena BBC que esta modernización de la defensa responde a una "amenaza muy viva" de Buenos Aires.

Según la prensa, el plan de Londres obedece, al parecer, a los contactos de Rusia con la Argentina para llegar a un acuerdo de arrendamiento de bombarderos de largo alcance Sukhoi SU-24. Fallon dijo que ese acuerdo no está confirmado, pero que el Reino Unido debe tener en cuenta cualquier posible amenaza.

La Argentina y el Reino Unido se enfrentaron en una guerra por la posesión de las islas Malvinas en 1982, que culminó con la victoria de las fuerzas británicas el 14 de junio de ese año.

El Gobierno argentino de Cristina de Kirchner ha intensificado durante su mandato la reclamación de las islas del Atlántico Sur.

En marzo de 2013, los isleños votaron en referéndum por una amplia mayoría, cercana al 100 % , a favor de seguir bajo soberanía británica.

El gobierno argentino afirmó que la decisión no representa una amenaza para las islas Malvinas y "nunca más va a ocurrir una guerra", después de que Londres alertase de que podría reforzar su presencia militar en el archipiélago del Atlántico Sur. Fallon, afirmó ayer que Argentina sigue siendo una amenaza para la soberanía británica sobre las islas Malvinas.

El ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, consideró "una locura" la versión publicada por el periódico. "Es una locura; no hay nada de eso. The Sun es un diario sensacionalista inglés que nos tiene acostumbrados a este tipo de tapas", sostuvo Rossi.

El jefe de la cartera de Defensa argentina aseguró que "no hay ninguna comunicación oficial británica sobre un refuerzo de su dotación militar en Malvinas y, mucho menos, hay una política argentina que contemple esa posibilidad".

"Argentina tiene claridad de que sus reclamos ante una situación de colonialismo inadmisible tiene que seguir el camino de estos años, que es el camino de la diplomacia", explicó el ministro a la radio Delta.

Por su parte, la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, aseguró que "Argentina no representa ningún peligro para el Reino Unido ni para los habitantes de Malvinas. Nunca más va a ocurrir una guerra en Malvinas, porque eso fue desatado por la junta militar (que gobernaba en 1982) para mantenerse en el poder", afirmó la diplomática.