27 de octubre 2014 - 00:00

River sufrió para ganar un partido clave

Leonardo Pisculichi festeja su gol con Ramiro Funes Mori y se acerca Ariel Rojas, que después marcaría el del triunfo.
Leonardo Pisculichi festeja su gol con Ramiro Funes Mori y se acerca Ariel Rojas, que después marcaría el del triunfo.
 River obtuvo un triunfo clave en su lucha por ganar el torneo de Primera División.

Ganó en un campo de juego muy difícil por sus dimensiones, como el de Atlético Rafaela, y porque empezó el partido perdiendo y lo tuvo que dar vuelta.

En una fecha en la que habían ganado casi todos sus perseguidores (salvo Racing), River necesitaba estos tres puntos para seguir a más de un partido de éstos.

River empezó acorralando a Atlético Rafaela en su campo y lo presionó de todas las maneras posibles, pero no pudo derrotar a Esteban Conde.

Rafaela trató de salir con largos pelotazos y en uno de ellos, a los 13 minutos, recibió la pelota el juvenil Diego Armando Montiel, quien sacó un remate desde afuera del área que se le clavó arriba a Barovero, dejándolo sin chance.

Allí comenzó otro partido, porque River insistió en su ataque, pero Rafaela se fue cerrando en defensa y aprovechando los espacios que le daba River para contraatacarlo y llegarle.

Con el correr de los minutos, los ataques de River fueron cada vez más imprecisos y las pocas situaciones de gol fueron conjuradas por Esteban Conde.

En el comienzo del segundo tiempo vino la falta innecesaria de Bastía en la puerta del área, que Leonardo Pisculichi convirtió en el empate con un impecable remate que dejó sin chances a Conde.

El partido se abrió para los dos, hasta que a los 20 minutos, Ariel Rojas aprovechó un mal rechazo de Eluchans, que chocó con Vittor y con un buen remate puso el 2 a 1.

Después River empezó a graduar el esfuerzo y manejar la pelota. Mora tuvo el tercero, pero lo desperdició y del otro lado Atlético Rafaela se desordenó y le costó mucho acercarse a Barovero.

River empezó a ganar el partido cuando menos lo merecía, pero después lo justificó con su juego y hasta pudo haber marcado otro gol.

Lleva 28 partidos invicto, un nuevo récord del club en el profesionalismo y lo logró con dos equipos magníficos, el campeón del Clausura de Ramón Díaz y éste de Marcelo Gallardo, que le agregó brillo a un equipo que era práctico, pero que no tenía el toque y la contundencia de éste.

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