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Rubén Rada estrenó un eficaz show para chicos
Lo mejor de «El reino de Rada en 3D» son las canciones que sirven de hilo conductor a una trama sencilla, que sólo actúan convincentemente Lucila Rada y Virginia Rodríguez.
2/8).
Muchas veces Rubén Rada estuvo ligado a los espectáculos infantiles, aunque más en su país, Uruguay, que en el nuestro. Histriónico, divertido, simpático, repentista, con un buen manejo del escenario, parece la persona indicada para eso. Y ese despliegue escénico que suele aportar también en sus recitales para adultos, es especialmente eficaz con los chicos.
En Buenos Aires conocimos hace un tiempo su «Rubenrá», una suerte de súperhéroe decadente. Y ahora es el turno del «Reino de Rada», una propuesta que, si se la compara con aquella, está más cerca del teatro y menos del recital convencional de canciones.
La historia es sencilla y con escasa tensión dramática: un malvado y algo tonto Conde de Roquefort (personificado por Pinocho Routin, un cantante que hemos conocido aquí como parte del coro de murga de Jaime Roos y también como solista) seduce a la hija del rey (Lucila Rada) e intenta cambiar las tres dimensiones de la realidad por las dos de un dibujo. Todo termina bien, por supuesto, con disculpas y sin mayores castigos, con la ayuda de otra princesa (excelente en el papel Virginia Rodríguez) que desenmascara al conde.
Unas pocas canciones -en su mayoría conocidas de shows anteriores- sirven de enlace para la trama. Ellas son: «Caca, pichi, culo», «Porfi Ru», «Al despertar», «Dame un beso», «Al chancho le gusta la gallina», «Muriendo de plena», «Me revienta», «Cha cha muchacha» y «Póntelo al hombro y llévalo». Y en esa parte musical está, precisamente, lo mejor de este espectáculo, que lamentablemente tuvo algunos problemas de sonido en la tarde del debut .
Los únicas verdaderas actrices son Lucila Rada y Virginia Rodríguez; y se nota, aunque también está el mencionado histrionismo siempre agradable del propio Rada. Pero hay aquí muy buenos músicos y cantantes que logran sostener cómodamente la estructura desde lo sonoro aunque fracasen en sus intentos actorales.


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