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Sabores rioplatenses en el centro de Dublín
ARGENTINOS FOR EXPORT Cansado de la rutina diaria de la oficina, el entrerriano Sebastián Cooke renunció a su trabajo y en marzo de 2009 decidió hacer las valijas con destino a Irlanda, buscando una nueva aventura en su vida. Licenciado en Comercio Internacional, Cooke había hecho años atrás un intercambio en Minnesota, EE.UU., por lo que dominaba el inglés, y sumado al hecho de que tenía varios conocidos en Dublin, no dudó en que la capital irlandesa sería su próxima parada.

Periodista: ¿Cómo nació la empresa y qué oportunidad vio para el negocio?
Sebastián Cooke: Vine a Irlanda con la idea de estar unos nueve meses y volver, pero la estadía extendió y decidí quedarme. En 2010, empecé a trabajar para un inglés que tenía un negocio de venta de empanadas. Debido a una enfermedad él decidió irse del país. Fue así que me ofreció seguir con el negocio en Temple Bar, una peatonal muy turística en Dublin. Durante dos años trabajé como encargado y en 2012 el negocio pasó a ser mío, tras hacer una inversión con el dinero que había ahorrado con mi sueldo.
P.: Pero decidió darle otra impronta, ¿en qué modelo de negocio pensó y por qué?
S.C.: Desde que llegué a Dublin vi que había muchos argentinos y no existía ningún lugar para comprar productos típicos de nuestro país. Así que decidí apostar por la venta de productos típicos nacionales. Como argentino, me siento orgulloso de poder mostrarle al mundo todo lo que tenemos. Es curioso, pero me pasa muy a menudo que entre un irlandés al local y pregunte: "¿Qué es eso?", y que al escuchar que es un mate, con una cara de sorprendido piensen que es una droga, ya que tienen mucha timidez o susto al probarlo.
P.: ¿Qué productos vende?
S. C.: Tenemos unas 50 marcas entre yerbas, alfajores, dulce de leche, bizcochitos, mates, bombillas, y todo tipo de productos típicos de la Argentina, y también de Uruguay. Si bien en un primer momento la idea era hacer el negocio más sudamericano, el mercado me fue llevando a ofrecer sólo productos del Río de la Plata.
P.: Más allá de argentinos y uruguayos, ¿clientes de qué otros países se muestran interesados por los productos?
S.C.: El mercado de las empanadas, que es el que más dinero genera, atrae a clientes de todos los países del mundo, además de los irlandeses. En lo que se refiere a otros productos, como la yerba mate, tenemos muchos clientes de Polonia ya que en ese país se toma mucho mate desde que una especie de "Marley polaco" estuvo en la Argentina y probó la infusión. Aprovechamos la situación y colgamos un póster de ese conductor de TV en la puerta del local y esto hizo que las ventas de yerba mate crecieran gracias a los polacos.
P.: Teniendo en cuenta las leyes y regulaciones de Irlanda, ¿cómo fue el inicio del emprendimiento?
S.C.: Fue un caos al desconocer las leyes. Todas las semanas siempre había una sorpresa. No sabía cómo proceder, por ejemplo, ante la llegada de un pallet: qué trámites había que hacer para retirarlo. También era un desconcierto en materia impositiva, distintas regulaciones, o controles. De todas formas, Irlanda es un país que te deja crecer, se pagan impuestos como en todos lados, a veces altos. Pero lo que se recibe acá se nota. Es todo más claro y las cosas funcionan.
P.: ¿Y cómo ha sido la evolución de las ventas?
S.C.: Mes a mes fuimos aprendiendo un poco de todo sobre cómo ir expandiendo el negocio. Recuerdo siempre el primer pallet que pedimos a nuestro proveedor, también argentino, en Barcelona, tan sólo tenía 40 paquetes de yerba, unos pocos frascos de dulce de leche y unos alfajores, con lo cual generamos una facturación muy baja en enero de 2012. Con el tiempo logramos quintuplicar esas ventas, con otros proveedores argentinos radicados Europa, que en parte importan los productos desde la Argentina.
P.: ¿Cuántos empleados tiene?
S.C.: Seis, tres argentinos, dos uruguayos, y un irlandés. Siempre contraté gente amiga y conocida por el tema de la confianza.
P.: ¿Cómo es visto el argentino y la cultura argentina en Irlanda?
S.C.: Muy bien visto, entre otras cosas, porque compartimos, según lo que dicen ellos, el mismo odio hacia los ingleses. Incluso, mucha gente grande que vivió durante la Guerra de Malvinas cuenta que se festejaba cuando la Argentina hundía un buque inglés.
P.: ¿Cómo son las regulaciones y tributos referidos a las empresas?
S.C.: Para lograr que muchas empresas se instalen en el país, el Gobierno irlandés dispuso hace un tiempo la reducción de impuestos. Esto propició que compañías globales como Facebook, LinkedIn, Google, Airbnb y muchas otras instalen una casa matriz en Dublin.
P.: ¿Cuál es la actualidad de Irlanda, y de la UE en términos económicos?
S.C.: La actualidad de la UE está marcada por los problemas con los inmigrantes y por los atentados. Aunque Irlanda es una isla que está un poco alejada de esos problemas. Si bien es cierto que con un avión podemos llegar en una hora a cualquier lugar de Europa, hay veces que no es lo mismo que estar en Francia o en Alemania. En términos económicos, el país hace varios años que viene levantando mucho. Y un dato que en la Argentina puede resultar llamativo es que actualmente tenemos los mismos precios que hace siete años, es decir, la inflación prácticamente es nula, si bien, a su vez esto representa un problema en la mayoría de los países de la UE.
P.: ¿Qué proyección hace para el corto y mediano plazo en relación con el negocio?
S.C.: Es muy buena porque empieza el verano y es la época fuerte de turismo, por ende, las ventas se incrementan. En el mediano plazo pensamos en ampliar el mercado, con la apertura de otra sucursal y siempre está en mente la posibilidad de llegar a otros países de la UE. Intentamos en 2014 probar con la venta on line en París, pero no nos fue bien por falta de tiempo y de gente presente en el país.


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