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Show business
Daniel Craig
Duro pero preocupado
Brad Pitt, que cumplió 45 años el mes pasado, aseguró que no está preocupado por envejecer, pero sí por cómo va a morir. Pitt acaba de acompañar en Berlín estreno europeo del film «El curioso caso de Benjamin Button», en el que interpreta a un hombre que nace con 80 años y de allí comienza a rejuvenecer. «No estoy tan temeroso de envejecer, estoy más asustado de cómo me voy a ir», explicó Pitt el lunes durante una conferencia de prensa. «No me gustan ni el fuego ni los espacios cerrados. Un tiburón sería interesante», comentó el actor. Al ser preguntado sobre qué le hace llorar, Pitt respondió: «No lloro. Soy muy duro».
La emoción de Ledger
El productor de «Batman, El caballero de la noche», Charles Roven, contó que vio a Heath Ledger fue en Londres. Fue cuando Roven ofreció a Ledger ver una secuencia de su último trabajo, su papel como el Guasón, por el que recibió un Globo de Oro post mortem. «Mostré a Heath los seis primeros minutos de la película, durante los que sucede un atraco en un banco-», explicó Roven. «Heath estaba muy emocionado, sólo se reía. Se lo enseñé varias veces,ésa fue la última vez que lo vi», contó el productor a la revista « Entertainment Weekly». El actor murió de una sobredosis accidental de medicamentos meses antes de que «El caballero...» se estrenara en los cines de todo el mundo.
Peligra el Centro Bergman
Los planes para establecer un Centro Ingmar Bergman en la isla de Faro están en peligro después de que uno de los inversores se desvinculara del proyecto, informó ayer el diario «Svenska Dagbladet». El empresario de la construcción Joachim Kuylenstierna retiró su participación porque tras ser condenado por abuso de drogas y lesiones corporales ya no dispone de los medios necesarios, aseguró. El director sueco Ingmar Bergman (1918-2007) vivió hasta su muerte en la pequeña isla de Faro, en el mar Báltico, donde tenía una gran propiedad y, entre otras cosas, utilizaba la antigua escuela de la isla como cine privado. En su testamento, el cineasta, que dejó detallado como en un guión cómo quería que fuera su entierro, determinó que su casa debía ser vendida al mejor postor. El hijo de Bergman, Daniel, declaró la disposición de los herederos a cumplir con este último deseo, pero al mismo tiempo trabajar en la creación de un Centro Bergman en Faro.


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