7 de febrero 2011 - 00:00

Sin margen, el régimen egipcio negocia ya con los islamistas

El vicepresidente egipcio, Omar Suleimán, encabeza la reunión con los líderes de la oposición al régimen de Hosni Mubarak, incluida la islamista Hermandad Musulmana, lo que constituye en sí mismo un giro desde que comenzó la revuelta.
El vicepresidente egipcio, Omar Suleimán, encabeza la reunión con los líderes de la oposición al régimen de Hosni Mubarak, incluida la islamista Hermandad Musulmana, lo que constituye en sí mismo un giro desde que comenzó la revuelta.
El Cairo - Tras casi dos semanas de revuelta y virtual estado de anarquía, comenzó ayer en Egipto un tímido diálogo entre el vicepresidente del país, Omar Suleimán, y un nutrido grupo de opositores, entre ellos la islamista Hermandad Musulmana (HM), combatida por el régimen durante décadas. Aunque las primeras evaluaciones de la disidencia consideraron «insuficientes» los términos de la negociación, la exclusión del presidente Hosni Mubarak y el hecho mismo de sentarse a la mesa de negociaciones constituyen un avance para salir del estancamiento.

La reunión dejó una imagen casi sin precedentes: en la cabecera de una mesa ovalada, bajo un gran retrato de Mubarak, se situó Suleimán, y a su lado, los representantes de las principales fuerzas opositoras. Además de la HM, se presentaron los partidos Wafd (liberal), Tagamu (izquierda), y miembros de grupos prodemocracia. El gran ausente fue Mohamed El Baradei, Premio Nobel de la Paz y figura de la oposición, quien afirmó no haber sido invitado a participar del encuentro.

Finalmente, el Gobierno reconoció como «legítimas» las demandas de los millones de egipcios que salieron a las calles desde el 25 de enero, y se comprometió a negociar reformas constitucionales y a poner fin al estado de Excepción, en vigor desde 1981.

Objetivo

En un comunicado difundido a la salida de la reunión, se especificó que se modificarán los artículos 76 y 77 de la Carta Magna, que estipulan los requisitos para ser candidato presidencial, y el número de mandatos a los que puede optar el jefe de Estado.

Los acuerdos pretenden «una transición pacífica del poder dentro del marco constitucional», según el texto, que anuncia la creación de una comisión de representantes judiciales y políticos que presentarán un informe antes de marzo.

Después del viernes, que había sido bautizado como el «día de la salida» por los manifestantes, el régimen de Mubarak logró convencer a la oposición de sentarse a negociar. En el diálogo asumió un papel preponderante Suleimán, que se consagra como el encargado de liderar la transición y a quien muchos reclaman que sustituya ya al presidente al frente del país. El presidente resiste presiones y busca ganar tiempo, pero todo indica que ya no será un interlocutor relevante en Egipto, al menos en público.

Giro

La reunión no convenció a referentes de la HM, aunque su participación en ella significó un giro, ya que los islamistas se negaban a sentarse a la mesa con Mubarak todavía en el poder.

«La reunión de hoy fue solo un primer paso para examinar al régimen y ver si realmente tiene buenas intenciones», afirmó en una conferencia de prensa el dirigente de la organización Saad Katatni, presente en la reunión.

El grupo de inspiración religiosa genera temor en las democracias occidentales ante la posibilidad de que su eventual acceso al poder habilite una deriva irracional y un nuevo tipo de dictadura.

Para la HM, tradicionalmente perseguida por las autoridades, Egipto vive «en una nueva legitimidad», debido a que el régimen de Mubarak «ya no existe, y si existe, es tan solo de una manera física», según Katatni.

En ese marco, el presidente estadounidense, Barack Obama, reiteró ayer que desea una transición «ordenada» y «significativa» en Egipto, que dé paso a un «Gobierno representativo». «Ya lo hemos dicho: tiene que iniciar una transición ahora», afirmó a la cadena Fox. Interrogado sobre si Mubarak dejará el mando, el mandatario contestó: «Solo él sabe lo que va a hacer. No va a buscar la reelección. Su período termina este año».

Asimismo, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, expresó su apoyo a la participación de la HM. «Hoy hemos sabido que la Hermandad Musulmana decidió participar (en las conversaciones), lo que indica que al menos están implicados en el diálogo que nosotros hemos estimulado», afirmó Clinton a la estadounidense National Public Radio (NPR), desde Alemania.

Temor

El presidente Mubarak, de 82 años, que lleva 30 años en el poder, declaró la semana pasada que no se presentaría a la reelección y que deseaba abandonar el poder, pero que no lo hacía por miedo al «caos» que podría instalarse.

Pese al inicio de las negociaciones y al comienzo de una relativa normalidad con la apertura de los bancos, miles de manifestantes continuaron ayer en la plaza Tahrir con sus demandas y el mensaje de que no se irán hasta que Mubarak abandone el poder.

Aunque la violencia vivió un significativo descenso en los últimos días, al cierre de esta edición el Ejército volvía a intervenir con disparos al aire para dispersar a alborotadores pro régimen que se acercaban a Tahrir. Según testigos, los disparos de armas automáticas se pueden escuchar prácticamente cada noche en el centro de El Cairo desde que comenzaron las protestas. Desde entonces, ya murieron cerca de 300 personas.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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