26 de octubre 2009 - 00:00

Soledad Barrio: flamenco sin artificios

Soledad Barrio & Noche Flamenca. Comp. Noche Flamenca. Dir. Art.: M. Santángelo. Int.: S. Barrio, A. Jiménez, J. Ogalla y elenco. (Teatro Avenida).

En una nueva visita al país la compañía Noche Flamenca reiteró algunas pautas estéticas que ya son como una marca de su estilo y de su manera de entender el arte flamenco. En un escenario casi totalmente despojado, algunas sillas negras apenas se distinguen en medio de un entorno negro y sombrío. El grupo de bailarines, cantaores y guitarristas pasan a ocupar sus puestos en la geométrica organización que traza la ascética puesta en escena de Martín Santángelo y a partir de allí actúan, sólo con el auxilio de un magnífico diseño lumínico de Ben Farrar, que si bien se basa en sombras y oscuridades, va dejando ver de a poco los cuerpos que pueblan el escenario con cálidos naranjas y rojos contrastados frecuentemente con la frialdad de los azules.

Con ese entorno plástico, la «Noche flamenca» es un espectáculo severo, de gran economía de recursos, en el que lo que importa es el baile. Desde el comienzo mismo del espectáculo se evitan los estereotipos del show flamenco «for export». El grupo de artistas, que incluye además de Soledad Barrio, a dos bailarines, dos cantaores y dos guitarristas apunta a una autenticidad sin artificios ni estilizaciones. Todos son muy eficientes en sus disciplinas, algo que se evidencia en cada uno de los cuadros que estructuran el espectáculo.

Los guitarristas Salva de María y Eugenio Iglesias junto a los cantaores Manuel Gago y Miguel Rosendo sostienen con su sonoridad acuciante y sin desmayos el recorrido por algunos de los típicos «palos» del flamenco como soleares y siguiriyas. Hay solos de guitarra y cante. Si los cantantes y guitarristas son excelentes, el trío de bailarines alcanza un grado de excepcionalidad: Soledad Barrio expone una danza femenina abismal, de una potencia casi salvaje. Antonio Jiménez y Juan Ogalla, cada uno a su modo y a su tiempo, son saludablemente creativos y transgresores el arte de zapateado, de la flexibilidad física, de la plasticidad a ultranza, a pesar de sus físicos rotundos, alejados de lo convencional del bailarín flamenco, delgado y casi asexuado.

Algo acotada esta nueva Noche Flamenca, hija ella también de la crisis económica internacional, achicó su staff pero no su calidad reconocida en años anteriores.

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