20 de abril 2016 - 00:00

“Sólo en catalán puedo decir bien ‘te quiero’”

Silvia Pérez Cruz: “Mis referentes directos en música son mi padre y mi madre, y luego la gente con la que he estudiado. No soy fan de ninguna figura.”
Silvia Pérez Cruz: “Mis referentes directos en música son mi padre y mi madre, y luego la gente con la que he estudiado. No soy fan de ninguna figura.”
Silvia Pérez Cruz fue parte de un proyecto birregional, porteño-catalán, hace algo menos de una década. Entonces, integró un combo que se llamó "Immigrasons", que le permitió conocer y cantar en nuestro país. Sólo los muy curiosos, sin embargo, recordarán a esta catalana de 33 años, oriunda de Parafrugell en Girona. Para la mayoría su concierto del próximo viernes en el ND/Teatro, como parte de una pequeña gira que la llevará antes a Montevideo y Santiago de Chile, será un descubrimiento. Aunque publicó dos discos con posterioridad "Granada" en 2014 junto a Raúl Fernández "Refree" y "Domus", una banda sonora cinematográfica, este mismo año-, su carta de presentación será su álbum "11 de noviembre", publicado en 2012. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Se reconoce como cantautora?

Sivia Pérez Cruz:
Prefiero definirme como músico. La música es la manera más natural de expresarme. La palabra llegó más tarde. Escribir letras me nace cuando muere mi padre; me puede más la necesidad que la vergüenza por no controlar las formas.

P.: ¿Se mira en el espejo de artistas como Serrat, Luis Llach, Víctor Manuel u otros en esas líneas?

S.P.C.:
Es gente que se escuchaba en casa, forman parte de la banda sonora de muchos, y además he tenido la suerte de conocer y cantar con ellos actualmente. Pero mis referentes directos han sido mi madre y mi padre. En casa se cantaba y la manera de cantar de mi madre me influyó mucho, la manera de emocionarse de mi padre con las canciones más simples también. Luego, está la gente con la que he estudiado. Nunca he sido muy fan de alguien.

P.: Usted tiene una formación en el jazz ¿Esa música sigue ocupando un lugar en su vida?

S.P.C.:
De los 4 a los 18 años hice la formación clásica en mi pueblo: solfeo, armonía, piano y saxo. Cuando estudiaba saxo tenía un profesor que era un gran inspirador. Como veía que yo siempre cambiaba las melodías, me dijo "existe una música que se llama jazz, donde puedes improvisar". Ahí me empezaron a enseñar ese lenguaje. En Barcelona empecé a estudiar jazz, luego en la Escuela Superior de Música. Lo más importante de esa música es la libertad, ver colores nuevos, conocer herramientas para ser libre en el directo, improvisar. En cualquier estilo que cante, siempre hay espacio para la improvisación, para la libertad. A veces es evidente, como inventar melodías, y a veces sólo la valentía para cambiar algo que siempre haces igual: una dinámica, una articulación.

P.: ¿Y el flamenco?

S.P.C.
: No lo conocí en profundidad hasta los 18 años. Había escuchado algo en televisión y no lo soportaba. Al llegar a Barcelona, conocí andaluces que me dijeron que tenía una voz muy "ibérica", al modo de los cantos melismáticos de las abuelas. Yo estudiaba canto-jazz y tenía una desconexión fuerte con las palabras, porque el inglés no es mi idioma. El flamenco fue conectar de nuevo con el estómago. Las emociones salieron más anchas y más lejos. En Cataluña hay mucha tradición; hay grandes cantaores y cantaoras. Hubo mucha inmigración desde Andalucía.

P.: En términos de mercado, cantar en catalán presenta más limitaciones que el castellano. ¿Por qué elige cantar en esa lengua?

S.P.C.:
Porque es mi lengua materna y es algo muy natural. También hay canciones que me encantan en catalán. Es mi punto de partida. Para decir bien "te quiero", yo tengo que decirlo en mi idioma. Sé que este conflicto es muy complicado de entender desde fuera, e incluso desde dentro. Es delicado y hay mucho cansancio. Luego, sí canto en castellano, francés, inglés, alemán o portugués, pero en catalán ni lo pienso. No guarda especulaciones de ningún tipo.

P.: El disco que presentará tiene ya algunos años. ¿Por qué prefirió "11 de noviembre" como carta de presentación y no sus álbumes posteriores?

S.P.C.:
Porque lo posterior habría sido un poco extraño para entrar en otro país. Además, es un trabajo que para mí simboliza mucho. Fue un cambio grande de etapa en mi vida profesional. Es un disco en el que me presento también como compositora. 11 de noviembre es el día que nació mi padre y, aunque ya había estado alguna vez en la Argentina, es como un renacimiento mío en vuestras tierras.

P.: ¿Qué le dejó "Immigrasons", aquel grupo binacional en el que tuvo tanto que ver nuestro país?

S.P.C.:
Fue una experiencia muy fuerte. Fue el coger sola un avión, irme a la Argentina. Recuerdo perfectamente Buenos Aires de noche. Esa sensación de libertad, de sentirme independiente. Trabajar con músicos distintos, aprender a buscar la sintonía entre cosas que a primera vista parecían lejanas, hacer un repertorio nuevo. Conocí un poco más del folklore argentino, me enseñaron vidalas, zambas, chacareras, tangos. Eran músicas que me sonaban a la vez nuevas y familiares, con el mismo idioma. Me encantó y afectó mucho.

P.: ¿Cuál es su circuito habitual de trabajo?

S.P.C.:
España, Portugal, Francia. En España hago teatros de entre 800 y 2000 personas. Hace mucho que me dedico a esto y mi carrera siempre ha ido a más. Es curioso porque hago la música que quiero, con los músicos que quiero, en los lugares que quiero, me va muy bien. Me siento muy afortunada. Es bueno que este tipo de música hecha a fuego lento, artesanalmente, tenga luego respuesta en el público.

P.: ¿Con qué expectativas llegará a Sudamérica?

S.P.C.:
Me hace mucha ilusión. Me gustaría que la gente comprendiera mi manera de entender la música. Haremos una mezcla de canciones de "11 de noviembre" vistas desde hoy, algunas de "Domus", versiones de estilos distintos y alguna nueva que aún no he hecho en ningún sitio. Iré con tres músicos que admiro: Miguel Ángel Cordera en contrabajo, Joan Antoni Pich en violoncello y el mexicano Carlos Monfort en viola.

Entrevista de Ricardo Salton

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