- ámbito
- Edición Impresa
“Te esperaré”: Alberto Lecchi indaga en un vínculo familiar
• SE ESTRENA EL JUEVES UN NUEVO FILM DEL DIRECTOR DE "PERDIDO POR PERDIDO" Y "NUECES PARA EL AMOR"
Grandinetti padre e hijo, Juan Echanove, Inés Estévez, Hugo Arana y Ana Celentano son algunos de los intérpretes de la película a la que su autor define como un “thriller ideológico sentimental”.
Lecchi. “El film tiene ritmo de thriller, que es un formato cómodo”.
A. L.: Me emocionó mucho. Creo que no me gritaban "bravo" desde Viña del Mar, cuando "Nueces para el amor" ganó el Primer Premio. Le dije al productor "Hubieras venido, así cobrabas una parte de lo que pusiste". Porque hay cosas que te compensan del sufrimiento de la profesión, como esos aplausos, o un tipo que te diga "lo felicito, vi su película como nueve veces".
P.: ¿Le ocurre a menudo?
A. L.: Con algunas películas como "Nueces para el amor", que en Chile estuvo 42 semanas en cartel, pero también con "Fangio", que en sala de estreno fue un fracaso. No la vieron ni en la ciudad de Balcarce. Por suerte después se reivindicó en la TV. Yo tuve dos grandes fracasos: "Fangio", que solo funcionó en Cuba, y "El juego de Arcibel", que falló por un error mío de diseño, teniendo todo a favor. Aún así, volvería a filmarlas.
P.: "Te esperaré" tiene ciertos puntos en común con "Un lugar en el mundo", ¿puede ser?
A.L.: Sentí algo de eso después de hacerla. Pero "Un lugar en el mundo" es una obra enteramente de Adolfo Aristarain, en la que yo apenas colaboré.
P.: Cuéntenos cómo empezó en el oficio.
A.L.: Como meritorio de "Custodio de señoras", de Hugo Sofovich, hombre muy agradable, y no paré. Trabajé como asistente de dirección de María Luisa Bemberg, Aristarain, Ayala, Olivera, Subiela, Carlos Saura, Jeanine Meerapfel, Reinhard Hauff, Vieyra, que hacía 70 tomas por día, en suma, trabajé con los mejores y también con otros menos reconocidos. De todos se aprende. Estaba soltero y vivía para el cine. Quería saber, vivía preguntando todo, llegaba a casa y pensaba cómo haría yo la escena prevista para el día siguiente. Por supuesto, el director la hacía mejor.
P.: ¿Y ahora enseña parte de lo aprendido?
A.L.: Fui docente, pero ya no tengo ganas. Sólo cada tanto alguna charla, un taller breve, un seminario. Me frustré bastante con los estudiantes de cine que creen que por recibir un diploma ya van a ser directores. Cuando en televisión hice "Imposturas" con Federico Luppi, había una meritoria más atenta a su celular que al trabajo en el estudio. Le pregunté "¿Sabés quién es ese hombre?". "Sí, es el actor". "¿Pero sabés qué ha hecho, cómo se llama?" "No". Y siguió con el celular.


Dejá tu comentario