17 de febrero 2011 - 00:00

Teocracia iraní organiza farsa antirreformas

Teherán - Nuevos enfrentamientos entre opositores iraníes y miembros de las milicias oficialistas se desencadenaron ayer en Teherán durante el funeral de uno de los dos jóvenes que murieron en las protestas del lunes pasado. Lejos de intentar calmar los ánimos, el régimen teocrático convocó ayer una manifestación contra la oposición tras la plegaria del viernes, en rechazo a lo que considera movilizaciones encabezadas por «sediciosos».

El joven, un estudiante de origen kurdo identificado como Sane Zhale, perdió la vida por un disparo mientras se hallaba en las proximidades de la calle Enguelab, donde la Policía utilizó gases lacrimógenos y otras armas para dispersar a los numerosos grupos congregados.

Según la prensa oficial, Zhale era miembro de las milicias basiyi y fue atacado por partidarios de la organización opositora en el exilio Muyahidin Jalq (combatientes del pueblo). Sin embargo, la disidencia y otras fuentes independientes afirman que era en realidad seguidor del movimiento reformista verde, que encabezan los líderes opositores Mir Husein Musaví y Mehdi Karrubí.

Ambos bandos se volvieron a enfrentar ayer durante el funeral, cuando cada uno trató de demostrar que Zhale era de los suyos. «Personas que participaban en el funeral del mártir Sane Zhale en la Facultad de Bellas Artes de Teherán se enfrentaron con los que parecían grupos de secesionistas», explicó la televisión estatal.

Según la fuente, los choques se desataron durante una marcha dentro del campus en la que también participaban diputados y agentes de la Guardia Revolucionaria, cuerpo de elite de las fuerzas de seguridad iraníes.

Es difícil saber exactamente lo ocurrido, ya que, como en ocasiones previas, el ministerio iraní de Orientación Islámica envió ayer un mensaje a través del teléfono móvil a la prensa internacional en el que se le advertía que tenía prohibido salir a la calle.

«Universidad ocupada por el Ejército; cuerpo del mártir sobre los hombros de los asesinos», tituló la web opositora Kaleme después de que el ataúd de Zhale, envuelto en una bandera iraní, fuera llevado por miembros de los basiyi y partidarios del Gobierno.

El acto del lunes, en apoyo de los pueblos de Egipto y Túnez, fue el primer gran disturbio desde una oleada de detenciones, juicios y al menos dos ejecuciones en respuesta a las fuertes protestas contra la reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad en 2009.

La lucha por reclamar a Zhale como un mártir es un reflejo de la disputa por adjudicarse el crédito por las revueltas en Túnez y Egipto. El Gobierno de Irán afirma que son una continuación de la Revolución Islámica de 1979 que derrocó al sha, respaldado por Occidente, pero la oposición sostiene que están inspiradas en su propia oleada de protestas de 2009.

En ese marco, el vicejefe del sistema judicial, Ali Razini, afirmó que Musaví y Karrubí serán procesados tras las protestas realizadas el lunes. «La magistratura cumplirá su deber en relación con el proceso a Musaví y Karrubí», manifestó, tras un reclamo realizado por diputados ultraconservadores, quienes pidieron el procesamiento para la pena capital.

Paralelamente, la asamblea de expertos religiosos, órgano del poder iraní dirigido por el expresidente Akbar Hashemi Rafsanjani, condenó a «los jefes de la sedición» acusados de servir a los intereses de Estados Unidos e Israel, según un comunicado publicado ayer.

Agencias Reuters, EFE y ANSA

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