8 de febrero 2016 - 00:00

The Cult, cuanto más rockero, mejor

The Cult, cuanto más rockero, mejor
The Cult, "Hidden City" -Dine Alone 5079816-.

Fueron la gran sensación del dark de principios de los 80, y del revival del hard rock de fines de esa misma década del siglo pasado. Obviamente pasaron varias décadas y la aparición de un nuevo disco de The Cult está muy lejos de ser la sensación de 2016, lo que no significa que "Hiden City" no contenga más de un puñado de temas que rockean de verdad, como casi nada que se haya escuchado en este segundo decenio del siglo XXI. Una gran cualidad del dúo dinámico de The Cult, es decir el guitarrista Billy Duffy y el cantante Ian Astbury, es que ya habían perdido todo temor al ridículo cuando su banda era seudopunk y se llamaba Southern Death Cult. Eso les permite hacer lo que se les ocurra, como retomar estilos de rock pesado setentista, volverse psicodélicos, o como en este caso, hacer medio disco superrockero, culminando con varios temas claramente inspirados en distintos momentos de la carrera de David Bowie. Es interesante cómo Astbury, que fue de gira con Ray Manzarek y Robby Krieer de los Doors reemplazando nada menos que a Jim Morrison, cambia su timbre y estilo de voz en el último tercio de este disco para entonar varios guiños a Bowie. Está claro que no es un oportunismo para aprovechar su muerte, sino un homenaje genuino, por la fecha de las sesiones de grabación de este décimo álbum de estudio de The Cult. De todas maneras, lo mejor de "Hidden City" son los temas más rockeros y corrosivos. Duffy hace cosas extrañas e interesantes sin perder su clásico estilo de aplanadora con 6 cuerdas, como en "Hinterland", uno de los puntos fuertes de un disco desparejo y totalmente heterogéneo, pero que en general suena fuerte y más que bien.

Diego Curubeto

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