29 de agosto 2012 - 00:00

Un Ammaniti inusualmente emotivo

Un Ammaniti inusualmente emotivo
Nicolo Ammaniti «Tú y yo» (Barcelona, Anagrama, 2012, 131 págs.)

Esta es la historia de Lorenzo, un chico de la clase alta romana que la semana de vacaciones de invierno se esconde de sus padres porque les ha dicho que sus compañeros lo han invitado a ir a esquiar, lo que no es cierto, porque a él le resulta enormemente difícil acercarse a los otros, salvo cuando actúa un personaje que no es él. Lorenzo se aisla en el sótano de sus casa, convirtiéndolo en su bunker. Allí tiene los alimentos necesarios para sobrevivir, comida enlatada, jugos y gaseosas, una novela de Stephen King, y la play station donde peleará con el invencible monstruo de Soul Reaver. Pero su refugio es inesperadamente invadido por Olivia, una hermanastra que le lleva nueve años y a la que conoce poco y nada. Una chica bella y distante, que se ha entregado a las drogas porque se siente el error de juventud de su padre, el fruto de un matrimonio absurdo.

«Tú y yo» es el paso de la pubertad a la adolescencia de un chico tímido, acaso un aprendiz de escritor, que necesita inventarse una personalidad que no tiene, desarrollar un mimetismo del tipo que hace que una especie inofensiva se parezca a otra agresiva para poder aumentar sus posibilidades de supervivencia. Pero ese disfraz en algún momento hace crisis, y entonces Lorenzo tiene que escapar, aislarse, hasta que la realidad lo enfrenta a la necesidad de superar sus fobias, matar al monstruo de Soul Reaver, y poder ir al encuentro de otros sin necesidad de cubrirse para convivir.

Con prosa clara, llana, contada desde una primera persona que hace entrar en el mundo de un chico introvertido y felizmente inadaptado, Nicolo Ammaniti despliega una historia de cámara que se lee sin parar, que arrastra de página en página, acaso porque como ha dicho el destacado escritor italiano «al recluir en una pequeña jaula a un personaje afloran sus pensamientos, deseos y fantasías».

Es una historia redonda, circular (con momentos memorables como el terror cuando su madre choca su auto y debe enfrentar a un gigante enojado, o cuando para robarle remedios le cuenta una historia de comic a su abuela moribunda) que comienza en el momento en que Lorenzo con 24 años abre la esquela que le dejó Olivia en el encuentro crucial de 10 años atrás, y eso le trae un aluvión de recuerdos de esos días de encierro elegido, para volver sobre el final al momento actual para cerrar la historia de forma conmovedora, sensible, acaso con una emotividad melodramáticamente a la italiana. Y que es algo no habitual en el Ammaniti propenso a la diversión, que con anterioridad, con la novela «Que empiece la fiesta» había construido un hilarante y feroz sarcasmo sobre las festicholas de Berlusconi.

Las historias de Ammaniti, uno de los líderes del grupo de Los Caníbales, que impulsó hace una década la renovación de las letras italianas, suelen atraer a directores de cine. Gabriele Salvatores adaptó «No tengo miedo», y ahora Bernardo Bertolucci, que ha estado enclaustrado durante una década por problemas físicos, ha salido de su encierro para filmar «Tú y yo», y lo presentó en una muestra paralela del reciente Festival de Cannes, tal vez porque la conmovedora historia de Lorenzo es un salir del encierro para ir hacia ese constante encuentro, que como lo explicara Martin Buber, es entre un tú y un yo.

M.S.

Dejá tu comentario