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Un Gobierno que debe luchar por su estabilidad
El brusco aumento del precio de los combustibles pone en entredicho como nunca antes el apoyo de los sectores populares al presidente de Bolivia, Evo Morales.
«Esta medida ya afectó la imagen de Evo Morales y lo que se prevé es que crezca el malestar y se ponga en riesgo la estabilidad de su Gobierno», opinó el politólogo independiente Carlos Cordero.
El economista Gonzalo Chávez, por su parte, consideró más grave la ruptura de las esperanzas de la gente respecto del Gobierno.
«Se han roto ciertos cordones de credibilidad que el Gobierno tenía en el manejo de la política pública. Este anuncio de shock (el aumento de la gasolina en 83%) ha roto algunas expectativas» pues «la gente estaba acostumbrada a cambios moderados, articulados», dijo.
Además «esto ha creado un campo muy fértil para la especulación, especialmente en el espacio financiero», advirtió.
Tras aumentar el domingo en más de 80% las naftas y ante el descontento popular, Morales anunció el miércoles un aumento del 20% en el salario mínimo e incentivos para el sector agrícola.
Según Chávez, ese discurso adoleció de «falta de un norte», cuando «debería estar orientado a la creación de empleo y a generar condiciones para un crecimiento de la economía en el 7 0 en el 8%».
Chávez vaticinó que «van a ser meses bastante difíciles hasta que surja una nueva geografía de precios, hasta que nuevamente la reputación de la política pública vuelva a su pedestal».
En el mismo sentido, Cordero presagió que «el malestar podría manifestarse con más violencia o con más crudeza en los primeros meses de 2011, cuando los ciudadanos comparen sus ingresos con los gastos que tienen que realizar».
También estimó que aunque el presidente ha tratado de tranquilizar al país, «hay otros liderazgos que están tratando de canalizar ese malestar ciudadano», como el pedido de referendo sobre el alza de combustible exigido públicamente por el líder opositor Juan del Granado.
Del Granado, ex aliado de Morales, calculando que el mandatario está en su punto más débil retó: «Presidente Evo Morales, no le tengamos miedo al criterio de la gente, vayamos a consultar a la gente, vayamos a referéndum para que el pueblo diga Sí a su decreto o diga No al gasolinazo».
Por su parte el analista Jorge Lazarte, dijo que Morales se jugó el todo por el todo.
«Morales pudo haber iniciado una campaña gradual de largo aliento para estabilizar los precios de la gasolina con subvenciones decrecientes, pero no se lo hizo, no se postergó más la amarga transición».
Lazarte cree que el Gobierno perdió credibilidad. «La credibilidad no se la puede ver por un solo acto; es una sucesión de acciones que hacen que la población no le crea al Gobierno, y eso es muy grave para un Gobierno que no puede quedarse mucho tiempo si es que la población no cree en lo que se está haciendo», dijo.
Ante las multiplicadas voces de protesta, el ex ministro de Hidrocarburos, Francesco Zaratti, señaló que el presidente debía cortar la subvención a los combustibles y subir los precios, así fuera de una manera tardía.
«Esta medida era necesaria, pero tan necesaria como cortar una pierna que está ya con gangrena», dijo.
Agencia AFP


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