26 de abril 2016 - 00:00

Un Gobierno que todavía no nació pero ya es viejo

 Brasilia - Las noticias sobre la impopularidad del vicepresidente Michel Temer y sobre las bombas del "Lava Jato" que comienzan a caer sobre su cabeza ampliaron la resistencia del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (de Aécio Neves y Fernando Henrique Cardoso) a embarcarse en la canoa de su eventual futuro Gobierno.

"Tenemos el deber de apoyarlo y darle sustento político, pero sin cargos y sin ministerios. Repito, sin cargos y sin ministerios", dijo el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, del PSDB. En contraste, su correligionario y senador José Serra se encontró el domingo a la noche con Temer.

La canoa de Temer aún está atracada en el palacio Jaburú, residencia oficial de los vicepresidentes brasileños, pero ya inspira desconfianza en los propios aliados.

La resistencia del PSDB es por prever que el barco se hunde, no precisamente por aversión al "fisiologismo", algo de lo que ese partido entiende tanto como el PT. Fernando Henrique debió parcelar el Gobierno con varios partidos para gobernar, en la década de 1990. Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff también fueron compelidos a cerrar con el PMDB y otros partidos varios para formar mayoría parlamentaria.

Con una desenvoltura chocante para quien aún no se sentó en la silla presidencial, Temer pasó el fin de semana conversando sobre la composición del equipo económico: el exbanquero central Henrique Meirelles, el empresario Paulo Skaf y el senador Serra estuvieron en Jaburú. Ciertamente no entraron en tan selectas conversaciones las encuestas que hablan de la impopularidad de Temer y la delación del dueño de la constructora Engevix, que dice haberle pagado un soborno a través de un tercero.

Aunque Temer ya apareció al menos cuatro veces en las delaciones del "Lava Jato", las revelaciones de José Antunes Sobrinho, uno de los dueños de Engevix, empujan con más fuerza al vice al círculo del juez Sérgio Moro. El empresario habría dicho -según publicó la revista Época- que pagó sobornos de un millón de reales a un emisario de Temer como agradecimiento por la participación en una licitación de 162 millones de reales en la estatal Eletronuclear.

Temer admitió a la revista el encuentro con el emisario de Engevix, pero negó "con vehemencia" el cobro ilícito.

Según la versiones periodísticas, la propuesta de delación cita además al presidente del Senado, Renan Calheiros, al senador y presidente del PP Ciro Nogueira, el ministro Edinho Silva y a la exministra Erenice Guerra. Ciro Nogueira negoció una alianza con el Gobierno para garantizar los votos del PP contra el impeachment de Rousseff en Diputados, pero el partido tomó la opción contraria y ayudó a sellar el destino de la presidenta.

Según el delator, el consorcio administrador de aeropuertos Inframérica (del cual participaba Engevix) enfrentaba problemas financieros a causa del atraso en la liberación de un préstamo de la Caixa Económica Federal. El delator dice haber sido buscado por dos "lobbistas" cercanos a Nogueira y Calheiros, con los cuales arregló un soborno de dos millones de reales, pagos en cuotas de 400 mil. Los "lobbistas" se quedaban con el 1% y el resto iba a los políticos

Pero sin dudas en este folletín el personaje principal es Temer. Y -también por eso- los "tucanos" del PSDB evitan subirse a su canoa.

Agencia Brasil247

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