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Un moderado parado encima de un volcán
Hollande se ha preocupado de tranquilizar a los inversores preocupados con lo que pueda hacer a nivel económico, pese a hablar de políticas como un impuesto del 75% para los millonarios, que son bien recibidas por la izquierda dura.
Hollande es un político de centroizquierda moderado cuyo plan compromete a Francia a eliminar su déficit público para 2017 mientras aumenta los impuestos, principalmente para los ricos, para financiar los programas prioritarios de gastos en áreas como la educación.
Eso no es suficiente para muchos economistas, que sostienen que los profundos recortes en el gasto público y una reducción del Estado son necesarios para hacer frente a una alta deuda, reactivar la economía y hacer a Francia más competitiva a nivel internacional.
Pero Hollande afirma que la austeridad al estilo griego sería autodestructiva al reducir la actividad económica y los ingresos del Estado.
Agenda social
Más allá de las políticas económicas que son centrales para esta elección, la agenda social de Hollande es de un centroizquierda moderno: permitirá el matrimonio entre homosexuales, legalizará la adopción para las parejas del mismo sexo y permitirá la eutanasia bajo estrictas condiciones.
Además, ha dicho que no tiene intención de casarse con su compañera Valérie Trierweiler.
Hollande se calificó a sí mismo como «un señor normal» que el país necesitaba tras cinco años de un liderazgo narcisista y a veces pretencioso de Nicolas Sarkozy.
El ahora presidente electo solía ir a trabajar en una pequeña motocicleta hasta que las demandas de una campaña electoral de cerca de un año de duración y los requisitos de seguridad lo dejaron sin su modesto modo de transporte.
Hasta hace poco, Hollande era conocido en el extranjero por ser la expareja de Ségolène Royal, una socialista que tuvo cuatro hijos con él y que se presentó sin éxito en la carrera para la presidencia en 2007. Ellos se separaron tras esa campaña.
Su actual pareja, Trierweiler, es una periodista que dice que quiere quedarse en su trabajo, para ayudar a mantener a los tres niños que ella tuvo antes de vivir con Hollande.
Éste muestra un gran ingenio. Hasta Bernadette Chirac, esposa del expresidente Jacques Chirac, que se sienta frente a él en el consejo del condado Correze, una vez admitió: «Es muy divertido. Sabe cómo manejar una multitud, un mercado, una feria, un consejo local».
Su jovialidad natural ha pasado a segundo plano, aunque no ha desaparecido, mientras pretende transmitir la seriedad de un estadista. Nunca ha sido ministro, pues ha dedicado su vida política a la actividad regional y al servicio del Partido Socialista.
Mantuvo unido al díscolo partido como primer secretario durante diez turbulentos años desde 1997 hasta 2007 después de trabajar en la sombra en la oficina presidencial de Mitterrand.
Los críticos dicen que no tiene experiencia, que es suave e indeciso, mientras que sus partidarios dicen que su fuerza se basa en su capacidad de generar consenso.
Dieta
Hollande adelgazó y ha mejorado su aspecto para la elección con una dieta que lo privó de una de sus grandes debilidades: la torta de chocolate. Los lentes pasados de moda con los que se mostraba en los últimos años dieron paso a unas modernas gafas con bordes afilados.
Hollande, nacido el 12 de agosto de 1954 en la noroccidental ciudad de Rouen en una familia de clase media, es hijo de un médico y de una trabajadora social. Desde que era pequeño les decía a sus familiares y amigos que algún día quería ser presidente de Francia.
Después de mudarse a la región de París en 1968, asistió la escuela de negocios HEC y se graduó a fines de la década de 1970 en la Escuela Nacional de Administración, la academia de administración pública que produce la mayor parte de la élite política del país.
Agencia Reuters


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