30 de noviembre 2011 - 00:00

¿Una nueva Pan Am? Antecedentes complejos

El comunicado emitido ayer por American Airlines anunciando que se acoge al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos incluye un párrafo que dice que «las operaciones en otros países no serán afectadas por este procedimiento». Sin embargo, debe decirse que toda reestructuración -sobre todo una que apunta a recortar costos laborales, en especial en el área de pilotos- es dolorosa y podría provocar conflictos sindicales.

Esto sólo podrá comprobarse a medida que avancen las nuevas negociaciones con los sindicatos aéreos de ese país, hasta ahora un pantano.

La otra alternativa tampoco es tranquilizadora: American se ha convertido en el objetivo de una posible compra por parte de alguno de sus competidores locales, que podrían desguazarla, vender algunas de sus rutas menos interesantes o fusionarla. Ya lo hizo United con Northwest; ya lo hizo Delta con Continental. Ambas se habían protegido de sus acreedores por el mismo camino elegido ayer (¿tardíamente?) por American.

En caso de que esto suceda, no será la primera en desaparecer: ya le sucedió a Pan American World Airways, que fue pionera en el uso de aviones de pasajeros motorizados a turbina, la compra de los primeros Boeing 747 Jumbo y la aplicación de un sistema de reservas por computadora. La empresa había sido fundada en 1927 y desapareció en diciembre de 1991, apenas 11 meses después de acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras.

Pan Am nunca logró sobreponerse a los catastróficos efectos que le provocó el atentado terrorista de Lockerbie: un B-747 que volaba desde Londres a Nueva York estalló en el aire sobre esa localidad escocesa por una bomba que habían logrado infiltrar islamistas libios y murieron 277 personas, entre ellas una pareja de jóvenes argentinos.

Esa catástrofe, evitable si se hubieran extremado las medidas de seguridad, tomó a Pan Am en una situación ya crítica: había comprado demasiados aviones -sobre todo los gigantes B-747- porque sus ejecutivos proyectaron una suba imparable en la demanda de pasajes. La crisis que provocó la estampida en el valor del petróleo hizo que pasara exactamente lo opuesto.

¿Seguirá American el camino al ocaso de Pan Am y otros nombres que para los argentinos eran familiares, como Branniff, Eastern Airlines o Swissair, por citar algunos? Sólo el tiempo y los sindicatos aéreos tienen la palabra.

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