14 de abril 2016 - 00:00

Una obra vasta también para el cine mundial

Mores con Mirtha Legrand en “La doctora quiere tangos”.
Mores con Mirtha Legrand en “La doctora quiere tangos”.
La música de Mariano Mores se escucha en decenas de películas, hasta de Japón y EE.UU., a veces como fondo, otras en primer plano, y en "Moulin Rouge" (Baz Luhrmann, 2001) donde "Tanguera" se escucha clarito pero aparece en los créditos como "Le tango du Moulin Rouge", de un tal "Marianito Mores". Para entonces, el hombre ya era bastante grandecito, pero en sus tempranos tiempos lo llamaban de ese modo.

A los 20 años ya compuso sus primeros temas para cine. Fue con "Senderos de fe" (Moglia Barth, 1938). Pero su consagración en ese campo vendría mucho después, cuando él mismo apareció en pantalla, encarnando a un joven humilde, idealista, de campera o de frac, haciendo algunas de sus grandes piezas sinfónicas en tres comedias deliciosas: "La doctora quiere tangos" (Alberto de Zavalía, con Mirtha Legrand, 1949), "Corrientes, calle de ensueños" (Viñoly Barreto, con Yeya Duciel, también 1949) y "La voz de mi ciudad" (Tulio Demichelli, con Diana Maggi, 1953).

Ahí están los clásicos de su primera época. Luego vendría el de "La calesita" (Hugo del Carril, 1963, película y teleserie, que también produjo). Para entonces sus tangos ya se escuchaban en "Los pulpos" (Carlos H. Christensen, 1948), "El patio de la morocha" (Manuel Romero, 1951), y hasta en las películas menos esperadas de otros países, y se siguen oyendo. Memorables, el empleo de "Tanguera" en "Gatica el mono" (Leonardo Favio, 1993) y en "Lifting del corazón" (Eliseo Subiela, 2005). E inolvidable, la última aparición del maestro Mores en el cine, como una de las grandes estrellas del documental "Café de los maestros" (Miguel Kohan, 2008), filmado en el Teatro Colón, el mismo lugar donde ayer fue velado.

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