7 de agosto 2015 - 00:00

Una visión creíble y otra pretenciosa del mundillo teatral

Melanie Delloye se luce en “Aventurera”, film de Leo D’Antoni que, a diferencia de la presuntuosa “La princesa de Francia”, de Matías Piñeyro, atrae justamente por su sentida sencillez.
Melanie Delloye se luce en “Aventurera”, film de Leo D’Antoni que, a diferencia de la presuntuosa “La princesa de Francia”, de Matías Piñeyro, atrae justamente por su sentida sencillez.
"Aventurera" (Argentina, 2014). Dir.: L. D' Antoni. Guión: L. D'Antoni, M. Delloye. Int.: M. Delloye, C. Bordón, S. Arzeno, N. y M. Mazza, N. Morales. "La princesa de Francia" (Argentina, 2014). Guión y dir.: M. Piñeyro. Int.: J. Larquier Tellarini, A. Muñoz, G. Saldón, R. Paula, M. Villar, . Carricajo, L. Paredes.

Se estrenaron simultáneamente dos películas ambientadas en el mundillo del teatro nacional. Una, sencilla y sentida, de una pareja de debutantes. Otra, enredada y presumida, de un autor ya experto en la materia. Ambas en respectivas salas alternativas de calle Corrientes, una justo frente a la otra: Cooperación y Lugones.

"Aventurera" describe el camino de una jovencita del teatro off, incómoda cuando un compañero bromea con aquello de "Lo que falta son financistas", pero muy suelta y natural para contactarse con un productor que puede darle un bolo en una telenovela, y algo más. El paso siguiente ya es casi desleal con su protector, y arriesga dejarla a la intemperie, perdiendo afectos, frescura y respeto.

Encabezando un buen elenco, Melanie Delloye muestra esa evolución de un modo totalmente creíble, rico y variado, encarnando muy bien una criatura entre inocente y egoísta. Leo D'Antoni, su marido en la vida real, dirige con la misma soltura. En Mar del Plata se ganó el premio al mejor director nacional. Figuras de referencia de la obra, Hedda Gabler y la mujercita del bolero de Agustín Lara que presta su título al film ("y aquel que de tu boca la miel quiera/ que pague con brillantes tu pecado"), en versiones de Lupe Silva y Natalia Lafourcade (ninguna como Lara).

Por su parte, "La princesa de Francia" cuenta las andanzas de un puestista con fama de caburé, rodeado por seis mujeres: la actual, la otra, la ex que quiere reactualizarse, la amante, la amiga que podría ser amigovia, y la que todavía no clasifica pero puede encajar en algún momento. El ambiente en que se mueven es el teatro con extensión al radioteatro, el baby fútbol light, la música y la pintura. La intención, brindar un juego intelectual.

Para ese juego, Matías Piñeyro repite escenas cambiando personajes, repite también diálogos, distribuye charlas que apenas se oyen, sostiene recursos teatrales, mantiene su característica ligereza, confunde un poco, aburre a unos cuantos y fascina a los "coolesterosos", como diría Capusoto. Figura de referencia, el cuadro "Ninfas y sátiro", de William Adolphe Bouguereau, con modelos rellenitas dignas de contemplación. También, personajes y situaciones de "Trabajos de amor perdido" reinterpretados a gusto y piacere, como un Shakespeare resumido por Taringa.

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