- ámbito
- Edición Impresa
¿Votantes abrazan un oxímoron?
Las reiteradas advertencias del exterior que sostienen que Atenas no puede permanecer en el euro si rechaza los términos de su rescate internacional no son tenidas en cuenta por los griegos. Independientemente de lo mal que luzcan sus perspectivas, muchos de ellos parecen pensar que si en el pasado hubo dinero para rescatarlos, los fondos se encontrarán una vez más, digan lo que digan los políticos.
Tampoco creen que Europa simplemente les vaya a soltar la mano, a pesar de las crecientes señales de que Grecia podría dejar la moneda única y sufrir una catástrofe económica y social.
«Hay un montón de dinero en este país, sólo hay que gravar a los ricos y se resolverían muchos problemas», dijo la modista Argiro Maniati, de 55 años.
Mientras trabaja sobre su máquina de coser rodeada de altas pilas de ropas remendadas que sus clientes no pueden retirar, Maniati apoya completamente el mito de que la pertenencia de Grecia al euro no es algo que pueda morir.
Al igual que muchos griegos que castigaron a los partidos mayoritarios en las elecciones de mayo, Maniati piensa que los políticos han exagerado la amenaza de expulsión del euro para asustar al electorado de modo que vote a favor de las medidas de austeridad.
«Los grandes partidos nos ha traído aquí, a la pobreza y al suicidio, y nos están aterrorizando para hacernos aceptar las medidas difíciles», dijo.
En lo que muchos socios extranjeros ven como la gran paradoja griega: las encuestas de opinión muestran que más del 75% de los griegos quiere quedarse en el euro, pero dos tercios se oponen a un rescate internacional, una tabla de salvación que viene con duros recortes salariales y de jubilaciones.
Fráncfort y Bruselas dicen que es imposible que Grecia tenga una cosa sin la otra: que no haya un rescate significa el fin del euro para el país y el retorno del dracma o del «dracmagedón», como algunos griegos lo llaman.
Enfurecidos con los principales políticos, a quienes culpan por el desastre, los votantes apoyaron a grupos más pequeños, como al líder del partido radical de izquierda Syriza, Alexis Tsipras (ver aparte), que obtuvo un sorprendente segundo lugar en las elecciones con su discurso contrario a los términos del rescate.
El Parlamento elegido el 6 de mayo se dividió entre los partidarios y opositores al plan de rescate de 130.000 millones de euros, y las fuerzas no pudieron ponerse de acuerdo para formar un gabinete. Ante ese fracaso, se celebrará otra elección el 17 de junio con resultado incierto.
La Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional -que deben dar dinero a Grecia en cuestión de semanas para pagar jubilaciones y salarios- dicen que no entregarán los fondos si el próximo Gobierno en Atenas no apoya el plan de rescate. Sin ese dinero, dicen, Grecia no puede permanecer en la moneda común.
«¡Amenazas vacías!», dijo Nikos Sokos, de 29 años, quien trabaja en una cafetería en el centro de Atenas. «No hay manera de que nos echen. No habrá una zona del euro si lo hacen», sostuvo.
Los observadores de la escena política griega dicen que hay un gran riesgo de que los votantes lleven esos mitos a las urnas.
«Es una gran ilusión», dijo Theodore Couloumbis, del instituto de investigación Eliamep.
«Los partidos deben plantear la cuestión de fondo: ¿queremos estar dentro o fuera del euro? Sería trágico si nos empujaran fuera del tren europeo porque nuestros políticos no pueden enviar el mensaje correcto», señaló.
El electorado parece algo confundido acerca de lo que está en juego en las elecciones del próximo mes, que parecen ser efectivamente un referendo sobre la permanencia de Grecia en el euro.
Los partidos celebran encuentro tras encuentro para decidir la estrategia para la próxima elección, mientras estudian detenidamente las encuestas de opinión y tejen alianzas, aunque su mensaje ha cambiado muy poco desde la última votación.
Incluso los principales partidos que negociaron el rescate han hecho campaña con promesas para obtener mejores términos de sus acreedores, lo que ayuda a mantener el mito de que es posible mejorar el acuerdo.
«Hay una lógica de que el rescate, tal como está planteado ahora, no nos conviene», dijo Costas Panagopoulos, responsable de la encuestadora ALCO. «Mi opinión es que los partidos modificarán su mensaje, pero todos ellos en alguna medida serán contrarios al plan de rescate», consideró.
Agencia Reuters


Dejá tu comentario