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Wagner magnífico en clave ciencia ficción
«El oro del Rin» inauguró la Tetralogía en el Argentino de La Plata, con una dinámica visual cinematográfica y un Wotan que remedaba a Karl Lagerfeld.
Si en aquel trabajo firmado por el mismo equipo (Marcelo Lombardero y Alejo Pérez, las cabezas artísticas del Argentino, y sus colaboradores habituales Diego Siliano y Luciana Gutman) la estética lograba aunar las nuevas tecnologías a una tradición, ahora la propuesta va mucho más allá, con una dinámica visual altamente cinematográfica y de impecable realización, y una línea enormemente más neta y despojada, en las antípodas de las puestas de óperas wagnerianas que se han visto por aquí desde siempre y evolucionando de la antigua mitología a una ciencia ficción que fascina sobre todo al público joven. Cierto es que ese despojamiento conviene a todas luces al canon creativo del compositor, ya que todo el «paisaje» subyace en la música misma -su genial desarrollo de motivos conductores- y el texto es de por sí un torrente de imágenes.
Las imágenes proyectadas (desplazamientos vertiginosos sobre y dentro del agua o por encima de un desolador paisaje urbano hasta la morada de los dioses, viajes meteóricos en ascensor entre ésta y el Nibelheim o la visión del magnífico Walhalla) son la clave del dinamismo y la perfecta continuidad de esta versión. La caracterización de los personajes también tiene su inteligencia y toques de humor (el mismo Wagner no los escatimaba), como un Wotan estilo Karl Lagerfeld acusado de frivolidad por una Fricka no menos frívola, los gigantes Fasolt y Fafner como dos operarios descomunales y primitivos que portan coturnos y pelean a golpes de pecho, o los Nibelungos como niños tiranizados.
Completamente iberoamericanos, los elencos reunidos aquí son otro de los logros de esta producción; en el que pudo verse el día del estreno, todos confirman sus ya conocidos valores o muestran una evolución notable. Imposible enumerar el desempeño detallado de cada uno, pero puede decirse que ninguno estuvo por debajo de las tremendas exigencias de sus papeles respectivos: Hernán Iturralde (excepcional Wotan), Héctor Guedes (soberbio Alberich), Adriana Mastrangelo (Fricka impactante), Francesco Petrozzi (de labor excelente en la piel de Loge), Sergio Spina (impecable Mime), Ernesto Bauer y Martin Muehle (perfectos Donner y Froh), Ariel Cazes y Christian Peregrino (memorables Fafner y Fasolt), María Isabel Vera (Erda de voz cautivante y segura), María Bugallo (una Freia bella y juvenil) y las tres deliciosas Hijas del Rin (Victoria Gaeta, Gabriela Cipriani Zec y Florencia Machado).
Con parte del foso del Argentino convenientemente cubierto para esta ocasión y con la segura y meditada guía de Alejo Pérez, la Orquesta Estable del Argentino -ovacionada sobre el escenario junto al elenco- realizó un auténtico «tour de force» de precisión y ajuste. Sentadas las bases musicales y escénicas para esta tetralogía renovada y nuestra, ahora sólo es cuestión de saber cómo sigue la aventura.
«El oro del Rin», prólogo de la tetralogía «El anillo del Nibelungo». Texto y música: R. Wagner. Orquesta del Teatro Argentino. Puesta en escena: M. Lombardero. Dirección musical: A. Pérez (Teatro Argentino de La Plata, 16 de marzo).


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