«A ciegas con Luz». Espectáculo musical-gourmet. Con Luz Yacianci (canto) y Carlos Cabrera (piano). (Centro Argentino de Teatro Ciego; todos los domingos).
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En tiempos en que no abundan las ideas creativas, lo del Centro Argentino de Teatro Ciego es, sin dudas, original. Nacido en buena medida para poner en evidencia las limitaciones que padecen algunas personas y, a la vez, las posibilidades que tienen desde su carencia, la propuesta pretende llevar a quienes ven, al menos por un rato, al mundo de los ciegos, y poner el eje en otros sentidos.
Hasta ahora venían sólo trabajando en el campo del teatro. Y actualmente hacen extensiva la experiencia a la música.
Los espectadores ingresan, de cuatro en fondo y guiados por un acomodador, hasta ubicarse en la mesa que les corresponde. El ámbito está absolutamente a oscuras y no hay manera de ver siquiera siluetas. Instruido por el personal del lugar, el público se dispone a comer, a tientas, un menú preparado para hacerlo con las manos. Y, en algún momento, empieza el show.
La cantante es Luz Yacianti, y la acompaña el pianista ciego Carlos Cabrera. Mientras se van desgranando las seis canciones que forman el repertorio
-en tres pequeñas partes de dos temas cada una en las que se propone a la gente charlar con sus compañeros de mesa-, se van haciendo escuchar distintos sonidos y se va impregnando el aire con algunos perfumes. Además de original y extraña, la experiencia es muy valiosa. Pero superada la sorpresa y el desconcierto, el interés empieza a decaer. Porque la comida representa una oferta relativamente limitada, porque no termina de quedar claro cuál es el hilo artístico conductor, y porque los músicos no alcanzan el nivel de concierto que, mínimamente, merecería la propuesta.
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