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24 de agosto 2006 - 00:00

"A la deriva"

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Aunque técnicamente lograda y razonablemente actuada, el problema de «A la deriva» es su argumento: personajes llevados a situaciones extremas que podrían resolverse con un mínimo de sentido común.
«A la deriva» (Adrift/Open Water 2, Alemania, 2006, habl. en inglés). Dir.: H. Horn. Int.: S. M. Pratt, R. Speight Jr., N. Lange, A. Hillis, C. Richardson, E. Dane.

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Las situaciones que muestra este thriller marítimo son tan inverosímiles que la única manera de mostrarlos en una película es colocando al principio el conocido cartelito «Basado en una historia real». De todos modos, estamos hablando de la historia de seis pobres diablos que abandonaron todos juntos un velero de lujo -dejando un bebe solo en el camarote-sin percatarse de que no habian bajado la escalerita para poder volver a la embarcacion. Es decir, gente que no puede resultar de gran interés al espectador, mucho menos cuando se la pasan una hora y media flotando impotentes alrededor de un velero.

No habiendo tiburones, barracudas, ni una corriente que se lleve el barco lejos, ni piratas del caribe, ni siquiera un aguaviva, apenas con un poco sentido común podrían haber salido del agua. Sin embargo se las arreglan para complicarse las cosas ellos mismo con actitudes tanto o más tontas que la original. Acto a acto del film continúan haciendo más tonterías extremas, y al público que comprende lo incongruente de sus acciones, sólo le queda esperar que venga una orca y los extermine de algún modo especialmente espectacular y contundente. De a poco van recibiendo su merecido, claro que de maneras igualmente tontas hasta lo increíbles.

Teniendo tres parejas que se reúnen en el barco para un cumpleaños despues de un lustro sin verse, con algunos fantasmas para exorcizar por affaires y celos en el grupo, más la fobia al agua de la protagonista Susan May Pratt, el factor humano y la tensión latente, mejor explorada, podria haberle dado más sentido al guión. Con esos resortes dramáticos en mente, Polanski logro su memorable opera prima, «El Cuchillo bajo el agua».

El director alemán Hans Horn --responsable del thriller «Bunker», nunca visto por aquí- hizo más o menos lo que pudo dadas las limitaciones generales, empezando por el argumento y el bajo presupuesto. Pudo lograr algunas buenas imágenes submarinas -filmadas en super 16 mm y bien ampliada al panavision-. La tensión es razonable, por lo que esta pesadilla húmeda se sostiene en lo técnico y lo que es casi más loable, también en lo actoral. De ahí a que se puede recomendar el producto final, ya es otra cosa. En algunos países, «A la deriva» fue lanzada como una secuela del exito del cine indie «Mar abierto» (para lograr algun parecido en lo formal, hay un prólogo grabado en video hogareño que dura poco). Por suerte, localmente no se apeló a este truco marketinero.

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