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21 de agosto 2006 - 00:00

Abonizio les pone voz a sus mejores creaciones

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«Extraño conocido». Adrián Abonizio. Blue Art.

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Cuando llegó a Buenos Aires en la década del '80, ese grupo de artistas que luego los porteños llamaríamos «Trova rosarina», había algunas caras visibles y también algunos autores un poco más escondidos. Los que quedaron en los primeros planos de la atención fueron, sin duda, Juan Carlos Baglietto y Fito Páez, pero con algo menos de cartel allí estaban también Rubén Goldín, Héctor De Benedictis, Silvina Garré, Lalo de los Santos, Jorge Fandermole y Adrián Abonizio.

Instalado como uno de los mayores creadores de ese movimiento, la carrera de Abonizio como cantante, en cambio, ha tenido menos brillo. Seguramente, su capacidad para el canto no es equivalente a su enorme talento como poeta y compositor. De todos modos, ha sido consecuente como intérprete de sus propios temas y, si bien ha participado de muchos proyectos, solo o con diferentes compañías, su momento de mayor trascendencia como cantante sucedió cuando formó parte del cuarteto «Rosarinos», con Goldín, De los Santos y Fandermole. Ahora, después de mucho tiempo de escribir canciones antológicas, Abonizio se decidió a reunir muchas de sus mejores obras. Piezas como «Mirta, de regreso», «Dios y el diablo en el taller», «Dormite patria», «El témpano», «Historia de Mate Cocido» o «En tierra firme», pensadas originalmente para las voces de otros, llegan compiladas en su propia voz -que quizá no sea la mejor pero es la del autor-, en formato acústico, y muy bien respaldadas por Carlos Casazza y Claudio Bolzani en guitarras y Charly Pagura en contrabajo.

R.S.

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