Kandahar (AFP, ANSA) - Al menos 37 civiles murieron y 27 resultaron heridos al ser atacado un convoy de soldados canadienses por un kamikaze en el sur de Afganistán. Este nuevo atentado suma tensión al clima de violencia que alimenta dudas sobre la efectividad de la misión de la OTAN para lograr estabilidad en el país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El atentado, «cometido cerca de un convoy militar canadiense, causó la muerte de civiles», afirmó el gobernador de la provincia de Kandahar, Asadullah Khalid, durante una conferencia de prensa. El comando del contingente militar de Canadá presente en el sur de Afganistán junto con las tropas británicas, en el curso de la misión de la Fuerza de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN, no confirmó si entre las víctimas hay soldados canadienses.
Por su parte, una fuente del gobierno de la provincia de Spin Boldakm, en el sur del país, confirmó la muerte de 37 personas, pero indicó que los heridos suman « varias decenas». El de ayer es el segundo atentado suicida en 24 horas en esta provincia, donde el domingo un kamikaze se hizo volar en las afueras de Kandahar, a un centenar de kilómetros al norte de Spin Boldak, entre una multitud que asistía a un combate de perros, que causó alrededor de 100 muertos.
«Según las últimas informaciones en nuestro poder, el número de muertos es superior a los 100», aseguró ayer el gobernador Kahlid y agregó que los heridos sumaron también más de 100 personas, algunos de ellos en condiciones críticas. Las ceremonias en homenaje a las víctimas fueron numerosas y la principal se realizó en la mezquita de Arghandab, lugar de la masacre en la periferia de Kandahar.
Decenas de víctimas fueron sepultadas unas junto a otras, en presencia de sus familiares. «La mayor parte de las víctimas son jóvenes y hay cuatro niños entre los heridos», agregó un vocero del Ministerio de Salud. La responsabilidad del atentado fue atribuida por las autoridades a los talibanes que, sin embargo, no reivindicaron el atentado.
El gobierno del presidente Hamid Karzai aparece como impotente frente a la población local para contener el continuo aumento de la violencia. Hace pocos días, un diario de Kabul, «Anis», denunció por primera vez la presencia en Afganistán de tropas extranjeras subrayando que «el país nunca aceptó ni aceptará un protectorado». Según el diario, los afganos deben discutir la cuestión de la soberanía nacional con «los extranjeros» antes de las elecciones presidenciales del año próximo.
El diario no precisa a qué extranjeros se refiere, pero los principales actores en Afganistán son, en este momento, Estados Unidos y Gran Bretaña, sobre cuyas tropas recae la mayor responsabilidad en las zonas sur y este del país, lugares en los que es más activa la resistencia.
Dejá tu comentario