12 de enero 2006 - 00:00

Aleandro dirige comedia de Ball

Norma Aleandro estrenó ayer la comedia «Cinco mujeres con un mismo vestido» de Alan Ball, un autor que para ella «tiene algo de Noel Coward y de Neil Simon».
Norma Aleandro estrenó ayer la comedia «Cinco mujeres con un mismo vestido» de Alan Ball, un autor que para ella «tiene algo de Noel Coward y de Neil Simon».
Norma Aleandro tiene una particular inclinación por la comedia negra y los diálogos mordaces. Así lo ha demostrado al dirigir a autores como Joe Orton o George Bernard Shaw y sobre todo al escribir su dura metáfora de la sociedad argentina, «De rigurosa etiqueta», que ella misma montó en el Teatro Payró hace cuatro años. Por eso no sorprende que esté tan entusiasmada con «Cinco mujeres con el mismo vestido» la comedia que estrenó anoche en el Teatro Maipo, y montará a fin de año a Madrid, con elenco español. Su autor es el dramaturgo norteamericano Alan Ball, más fácil de ubicar como guionista de la película «Belleza americana» y de varios capítulos de la serie «Six feet under», dos productos que brindan una idea bastante aproximada de su mordacidad e irreverencia al describir a determinados grupos sociales con sus ideales, vicios y tabúes. «Es uno de esos buenos autores de comedia que saben tomar a un grupo humano, perteneciente a una cultura y una educación determinadas, y que colocan a sus personajes como dentro una isla, dejando simplemente que hablen y que les pasen cosas. No es que lo compare con estos autores, pero creo que tiene algo de Noel Coward y de Neil Simon», explicó Aleandro a este diario. Además de haber hecho pública su condición de homosexual, Ball siempre incluye en sus historias a algún personaje «gay» que le permite defender sus convicciones y «Cinco mujeres...» no es la excepción, ya que entre el ramillete de mujeres que asisten a una aristocrática boda como damas de honor hay una lesbiana (rol a cargo de Florencia Raggi quien ya compartió el escenario del Maipo con Aleandro en «La señorita de Tacna»). Ese desafío tendrá por recompensa un «look» muy sofisticado y los parlamentos más agudos de la pieza. Completan el elenco: Romina Gaetani, Bernarda Pagés («Confesiones de mujeres de 30»), Verónica Pellaccini (también trabajó junto a Norma Aleandro en «El juego del bebé» de Edward Albee), Valeria Lorca, experimentada actriz de teatro y actual nuera de la directora, y Claudio Tolcachir de destacada actuación en «De rigurosa etiqueta» y «La profesión de la señora Warren» (elenco que abandonó para formar parte de este proyecto). Por diversos motivos, que conviene no anticipar, este grupo de primas, amigas y hermanas de la pareja nupcial termina atrincherado en un cuarto de la planta alta, sacándole el cuero a los contrayentes y confesando entre llantos, risas e improperios sus secretos más ocultos. El casting fue decisión exclusiva de la directora quien ya demostró tener un muy buen olfato para combinar elencos teatrales y televisivos. «Nunca permito que me elijan los actores, ni siquiera cuando dirijo en el San Martín, porque los actores 'son' la obra. Muchos se asombran: ¿Cómo lográs que Kive Staiff te deje elegir todo el elenco? El, a veces, se asusta un poco pero siempre me deja las manos libres, sabe que yo no puedo dirigir con actores que no me convenzan», dice ella al respecto.

Periodista:
Conocemos a Alan Ball como guionista ¿Cómo es su dramaturgia?

Norma Aleandro: Ball tiene es una manera muy fina y muy simpática de contar sus historias. No elige personajes especialmente brillantes, como bien pudo verse en «Belleza americana». Son seres de una mentalidad común, donde nadie sobresale por sus ideas estrambóticas, ni siquiera cuando se enfrentan a su propia forma de vida. Nunca son heroicos.


P.:
¿Las protagonistas van a sufrir algún cambio a raíz de este encuentro?

N.A.: El autor no se propone tanto. Creo que la modificación está en que logran reencontrarse amigas y familiares que por diversas circunstancias se habían alejado del grupo. Pasan muchas cosas de apariencia pequeña. No hay grandes conflictos, pero eso es lo que hace interesante a la obra, porque la vida, en realidad, está hecha de pequeños conflictos. En general, no tenemos que cruzarel Esponto para llegar a destino sino la Avenida Corrientes y hay que ver si llegamos a casa sanos y salvos. La comedia es el género que más se parece a la vida por eso es tan difícil de escribir. Además, esta obra tiene un tratamiento muy fino del humor.


P.:
Usted parece tener preferencia más por la mordacidad que por el humor llano...

N.A.: Todo el tiempo hacemos cosas cómicas pero no siempre las registramos o reconocemos, porque el humor está generalmente emparentado con situaciones que consideramos dramáticas. Hay que tener el ojo preparado para eso como lo tienen los maravillosos humoristas de este país -tanto en gráfica como en actuación- que miran con lupa allí donde nadie quiere mirar.A partir del dolor se arman situaciones muy cómicas, es el caso de los velorios... ¡y ni qué hablar de la separación de una pareja! Pero, imaginemos, por ejemplo, al Titanic hundiéndose -algo que es un espanto- con la orquesta tocando hasta último momento. Es un acto heroico, sin duda, pero en el fondo ¿no es un acto cómico también?


P.:
¿Y usted de qué suele reírse?

N.A.: De la solemnidad. Cada vez que nos ponemos solemnes seguro que estamos protagonizando un acto cómico. Cuando me dan un premio, por ejemplo, y me dicen todas esas cosas grandilocuentes yo tengo que contener la risa. Eso de que me hablen como si fuera de bronce. Nadie cree que uno sea de bronce y sin embargo te hablan como si fueras un monumento. Este tipo de cosas se dan todo el tiempo y pueden halagarte mucho pero a mí, la verdad, me dan risa.


Entrevista de: Patricia Espinosa

Dejá tu comentario

Te puede interesar