El ministro de Cultura Hernán Lombardi acompaña al director
del Bafici, Sergio Wolf, quien se mostró molesto por los
cineastas que se preocuparon por el futuro del festival y
después no prestaron sus películas.
La película de Todd Hay-Lnes sobre Bob Dylan y la de Martin Scorsese sobre los Rolling Stones prometen ser los grandes atractivos del 10º festival porteño de cine, Bafici, cuyo lanzamiento tuvo lugar ayer al mediodía en la terraza del Centro Cultural Recoleta. En la ocasión, el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi, destacó el mantenimiento en el precio de las entradas, el ensayo de un nuevo sistema para evitar colas interminables, y la elaboración de un proyecto de ley que reglamente futuros festivales (en eso se encuentra trabajando el ex titular del Incaa, José Miguel Onaindia). No habló mucho más, y también fue igualmente breve Sergio Wolf, el nuevo director de la muestra. El servicio de bocadillos fue, en cambio, de una generosa extensión.
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Wolf alcanzó a hacer, de todos modos, un llamado indirecto a «los directores independientes que firmaron solicitadas preocupados por el futuro del Bafici pero no presentan en él sus películas. Un buen modo de avalar la continuidad del festival sería presentando sus películas en esta edición». La programación dejó, deliberadamente, un espacio para alguna «película sorpresa», pero se presume que los referidos «firmantes» se nieguen a aparecer en un catálogo donde también figure el nombre de Mauricio Macri.
Sin embargo, más allá de los cambios de autoridades del gobierno de la ciudad, y del propio festival independiente, que depende del gobierno, todo sigue más o menos como siempre: el mismo cuerpo organizativo (además, por primera vez en diez años, el nuevo director surge del propio Bafici, y no es impuesto desde afuera), el mismo armado bien eficaz, con los mismos seminarios técnicos, los mismos grupos empresariales de apoyo a la producción de nuevos films, los mismos nombres, los mismos gustos raros y/o afrancesados que se repiten cada año, los mismos antojos posmos.
Por ejemplo, para diferenciarse de Mar del Plata y San Luis, el Bafici jamás invitaría a Catherine Deneuve, aunque la diva haya protagonizado e inclusive producido tantas obras de autores jóvenes, como la reciente «Persepolis», que irá en paralelas. Pero invitó a su yerno, el aquí ignoto cantautor y productor musical Benjamín Biolay, marido de la actriz Chiara Mastroianni. Se ignora si ella también viene. En cuanto a él, dará un recital el 18 de abril, en Niceto.
Otros datos de interés: el presupuesto oficial sigue siendo el mismo del año pasado, es decir, tres millones de pesos, pero con un aporte mayor del Incaa (480.000 pesos) firmado por Jorge Alvarez antes de renunciar. Habrá 427 títulos (casi 50 menos que en 2007) a verse en 12 días (uno menos que antes), en el Hoyts Abasto, los Atlas Santa Fe, el Malba, los centros culturales Rojas y Recoleta, la sala Leopoldo Lugones, la Alianza Francesa de calle Córdoba, el cine Cosmos (que años atrás se había retirado porque el municipio nunca le pagaba), y el histórico cine-teatro 25 de Mayo, de Villa Urquiza, recientemente reciclado.
En este último, el 8 de abril, se hará la función inaugural, con el semidocumental del maestro Eduardo Coutinho «Juegos de escena». También en dicha sala, que según memoriosos tuvo notable acústica, habrá el 15 una performance de música y animación en vivo, llamada «Special Forces» ( inspirada en los bombardeos al Líbano en 2006), a cargo de Pierre Hebert y Bob Ostergag. La función de cierre, el sábado 20, será en el Atlas Lavalle, con el film de moda de los circuitos gay, «Les chansons d'amour», que ya compitió en el Festival de San Luis sin sacar ningún premio.
Como ya es costumbre, habrá cuatro certámenes: internacional para autores primerizos, nacional, de cortometrajes, y de «cine del futuro», hecho por jóvenes y juzgado exclusivamente por jóvenes. También, fuera de competencia, varios títulos que despiertan expectativa, como «Redacted», de Brian De Palma, «Carne sobre carne» de Diego Curubeto, «I'm Not There» (sobre Bob Dylan), «Shane a Light», de Martin Scorsese, con los Rolling Stones, y las nuevas realizaciones de varios autores ya abonados al Bafici, como Naomí Kawase («The Mourning Forest»), Bela Tarr («The Man from London»), José Luis Guerin («En la ciudad de Sylvia»), Guy Madden («My Winnipeg»), Gus van Sant («Paranoid Park»), Albertina Carri («La rabia»), y el mexicano Carlos Reygadas, que viene a presentar personalmente su «Luz silenciosa».
También vendrían Guerin (segunda vez) y el húngaro Bela Tarr, hombre de largo aliento, que hace films de hasta siete horas, como « Satantango» (por suerte la nueva, basada en un relato de Georges Simenon, dura apenas 132 minutos).
A destacar, lo que se llama Focos (que son apenas un vistazo) de Manuel Antín y de la dupla Michael Powell & Emeric Pressburger, y retrospectivas (no siempre completas) de Alexei Balanov, Roy Andersson y otros cuantos autores mucho menos conocidos, que al parecer son los genios del momento, si se tiene en cuenta la promoción que le dan algunos sectores minoritarios de la crítica (al respecto, se recomienda no contar sólo la cantidad de gente que entra a una sala, sino también la que se queda hasta el final y sale conforme).
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