28 de diciembre 2005 - 00:00
Apasionante biografía de un rey del caucho
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Hablar de materias primas en Iberoamérica equivale a internarse en un corazón de las tinieblas, sobre todo a comienzos del siglo XX. La plata de Potosí, el salitre de Chile -por nombrar a las más conspicuas- fueron apenas preludio de lo que vendría, en términos casi apocalípticos, durante la fiebre del caucho en el Alto Amazonas, en el sector peruano. En Putumayo, río que pocos conocían, se cometieron contra los indios amazónicos los crímenes más horribles, las torturas más inimaginables, las mutilaciones más macabras, para sostener a través del terror un sistema económico de explotación del caucho. Fue tal el horror que en 1912 estalló un escándalo internacional, con epicentro en la Cámara de los Comunes, en Londres, que terminó siendo llamado «los escándalos del Putumayo», dado que el directorio inglés tenia saber las atrocidades que cometía la Peruvian Amazon Company en un imperio de 6 millones de hectáreas.
Ovidio Lagos traza una apasionante biografía de este rey del caucho, ahondando en el contexto cultural que permitió el surgimiento de Arana, que tuvo la habilidad de crear una compañía británica, controlarla mayoritariamente, armar un inteligentísimo paraguas protector contra las pretensiones territoriales colombianas. A la vez, implica un serio cuestionamiento de la conquista española, de los valores que imperaban en aquella época, del absoluto desprecio por el indio, de la corrupción generalizada en la clase política y en los jueces peruanos, lo cual, curiosamente, le otorga una notable vigencia. Los pasajes del libro que transcurren en las secciones caucheras son acaso los más fascinantes: allí están en todo su horror y sadismo los respectivos jefes de sección - Normand, Loayza, Macedo-, las fiebres y las alimañasdel trópico, y un sistema de explotación que ni siquiera perdonaba la vida ni los tormentos a las mujeres y a los niños indígenas. La acción se desarrolla hasta los últimos días de Arana, aportando información desconocida. El autor descubrió dónde estaba enterrado -nadie parecía saberlo- en el viejo cementerio de Presbítero Maestro, en Lima, en un miserable nicho que ni siquiera tiene una lápida de mármol. Lagos plantea una biografía cosmopolita, que sigue las pautas de la escuela narrativa inglesa. Pero, como latinoamericano, ha respirado el mismo aire que los personajes, lo cual le permite una mayor aproximación a los escenarios y a los conflictos históricos que prevalecieron en Sudamérica a principios del siglo XX. Por eso acierta al retratar una cultura que gira enloquecidamente sobre una materia prima como el caucho, su condición de efímera -apenas duró 20 años- la absoluta falta de previsión al no construirse industrias que suplantaran los artículos importados, el inevitable derrumbe de una economía basada en el monocultivo y la pavorosa pobreza que sobrevino en el Amazonas.
F.H.




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