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26 de febrero 2008 - 00:00

Avatares del Oscar

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  • «Una sola vez se puso de pie absolutamente toda la sala para aplaudir a un ganador. Se trataba del anciano que recibió el Oscar a la Trayectoria, Robert Boyle, 98 años, diseñador de producción de una gran parte de los films de Alfred Hitchcock, y a quien se le deben, nada menos, que las antológicas escenas de la persecución de una avioneta a Cary Grant en «Intriga internacional» y los momentos más siniestros de «Los pájaros». También para Hitchcock diseñó Boyle los escenarios de «Saboteador», «La sombra de una duda» y «Marnie», y Hollywood además le debe «El hombre lobo», «A sangre fría», «¡Ahí vienen los rusos!», «Cabo de miedo», «El affaire de Thomas Crown», «El tirador», con John Wayne, y dos que le habrán requerido un especial trabajo de campo: «Una cierta casa en Chicago» («Gaily, Gaily») y «La mejor casita del placer» («The Best Little Whorehouse in Texas»). Asimismo hizo el diseño de producción de «El paso suspendido de la cigüeña», de Theo Angelopoulos.   

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  • «Esto es lo mejor de ponerse viejo», agradeció Boyle los aplausos, «No recomiendo las otras cosas». Con voz bien firme pese a su edad (cumple 99 el próximo 10 de octubre), Boyle es el oscarizado más viejo que recuerde la Academia, ya que Adolph Zukor, Hal Roach, George Burns y Bob Hope fueron homenajeados al cumplir cien años cada uno, pero sin que les regalaran ni un suero.   

  • El montajista Christopher Rouse, de «El ultimatum de Bourne», recibió su primer Oscar a los 49 años, prácticamente la misma edad en que su padre, Russel Rouse, recibió el suyo como guionista de la comedia «Pillow Talk» («Problemas de alcoba»), con Rock Hudson y Dorys Day. Se ahorró el psicólogo.

  • Antes de ganar el Oscar al mejor documental, «Taxi to the Dark Side», de Alex Gibney, había ganado el Writers Guild of America y los festivales de Chicago, Tribeca, Ojai (California), y San Luis, Argentina.   

  • Detalle curioso, el corto documental «Freeheld», de Cynthia Wade, presentado por una sargento del ejército de EE.UU. en Bagdad, refiere la lucha de una teniente retirada de la policía de New Jersey, que quiere dejar su pensión a la mujer con quien vive desde hace años sin haber podido casarse por razones legales.

  • La peor vestida, de lejos, fue Diablo Cody que antes de haberse consagrado como guionista de «La joven vida de Juno» dice haber sido stripper. ¿Con semejantes caderas? Más creíble es su segundo trabajo, telefonista de call-sex.   

  • Enumerando características de personajes masculinos fuertes, la actriz Helen Mirren dijo, en perfecto español, «cojones». Interesante, la audiencia angloparlante rió sin necesidad de traducción.   

  • «Esto es para tí, mamá, y por los cómicos de España». Si se dice que los latinos son edípicos, el beso en la boca de Javier Bardem con su madre, la actriz Pilar Bardem, lo confirma ampliamente.   

  • Si bien nadie, empezando por el presentador Jon Stewart, dejó de señalar el carácter oscuro y pesimista de la mayor parte de los films candidatos al Oscar, quien lo condenó explícitamente fue el Vaticano. Ayer, en su diario oficial «L'Osservatore Romano», la Santa Sede lamentó que se hayan premiado a films «violentos» y «pesimistas». « Hollywood este año quedó fascinado por filmes tristes, repletos de violencia y sobre todo sin esperanzas», publicó el diario, y citó como ejemplo el film de los hermanos Ethan y Joel Coen «Sin lugar para los débiles», premiado con cuatro Oscars. «Había otros films más valientes», comentó el crítico Gaetano Vallini, quien tampoco aprobó el premio como mejor actor a Daniel Day-Lewis, quien representa a un desalmado hombre de petróleo en «Petróleo sangriento». «¿Será un signo de nuestra época?», se preguntó.

  • El rating norteamericano de los Oscar fue uno de los peores de los últimos años, 21.9 en cifras provisorias de Nielsen. El poco conocimiento que tenía el público local de las principales candidatas fue el factor determinante para esa caída. En 2003, cuando ganó «Chicago» y el conductor era Steve Martin, el rating trepó a 25.5.   

  • Que dos actores europeos hayan ganado ayer el Oscar no sólo es un dato novedoso para la historia de Hollywood. Los políticos de sus respectivos países no perdieron tiempo en explotarlo. En España, en plena campaña electoral, casi no hubo político que no felicitara a Javier Bardem. José Luis Rodríguez Zapatero envió un telegrama congratulándose, al igual que la número dos del gobierno socialista, María Teresa Fernández de la Vega. La oposición tampoco se quedó atrás: «Tu merecido éxito es un motivo de satisfacción y de orgullo para toda la sociedad española» dijo el presidente y candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, en un telegrama de felicitación.  

  • En Francia, también el presidente Nicolas Sarkozy felicitó a Marion Cotillard por el Oscar a la Mejor Actriz que obtuvo por su papel como Edith Piaf en «La vida en rosa». Para Sarkozy, el premio obtenido en Estados Unidos ilustraba «la excelencia del cine francés».
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