10 de enero 2006 - 00:00

Avatares de la TV

Julián Weich
Julián Weich
• Masturbación, eyaculación precoz, reconocimiento genital y estimulación de pareja fueron algunos de los tópicos tratados por la sexóloga caribeña Alessandra Rampolla en su mudanza del cable (Cosmopolitan TV) a la TV abierta. La primera parte del programa en «Canal 13» no se diferenció de lo que acostumbra Rampolla en Cosmopolitan: diálogos telefónicos con los televidentes, respuestas a mails y más «revelaciones y secretos» de la sexualidad. Pero luego llegó la novedad: la incorporación de famosos criollos. En el debut no acertaron en invitar a Julián Weich, que si bien se destaca por su buen desempeño en la conducción televisiva, no es demasiado locuaz en entrevistas y, por lo visto, menos si se trata de sexo. Se sonrojó en más de una oportunidad ante las preguntas de la sexóloga que no logró hacerlo profundizar. La perlita de la conversación llegó cuando Weich dejó de lado su timidez de púber e indagó sobre el punto G masculino, ante lo que la experta se explayó a gusto.

• En su papel de conductor sigue agradando Weich en «Trato hecho», aunque sorprendió lo del ganador del domingo. José, que ya había ganado en «El legado» de Jorge Guinzburg. El hombre que aparentemente se dedica a enviar cartas a los programas con la suerte de que lo llamen, pasó todos los obstáculos del intrincado formato «Trato hecho». Primero, sorteó el filtro de los 500 concursantes iniciales, luego, superó la competencia por 250 mil pesos entre los 25 dueños de valijas. «Pensé que el 2006 me iba a encontrar haciendo Shakespeare, pero aquí estoy, de nuevo con el sapito», dijo Weich para amenizar el denso esquema de reglas, y dio paso al insufrible cántico de cada domingo por el que tienen que pasar los participantes. Así las cosas, si bien José no acertó al cambiar su maletín final con 40 mil pesos y obtuvo 19.900, resultó vencedor, por segunda vez, en un programa de TV. Los encargados de casting de «El imbatible» de Susana Giménez o «Tiempo límite» de Gerardo Sofovich deberán estar atentos.

• Entretiene en Sony el reality que busca modelos, «America s next top model» aunque varias veces roza lo deplorable de cualquiera de estos shows, que exhiben las más crueles humillaciones. Del último programa quedaron cinco finalistas, tras salir airosas de varias pruebas, entre ellas la lectura de un texto desde un teleprompter, que no las dejó muy bien paradas. En el último episodio la prueba fue mucho más sencilla y regocijante: viajaron a Sudáfrica e hicieron un zafari por los parques nacionales para estudiar las actitudes de los animales y luego imitarlos para los flashes fotográficos. Excelentes imágenes para el televidente, lástima que también hubiera que oírlas comentar el paseo y verlas desafiar a los tigres y leones, mientras el guardaparques intentaba calmar a todos: fieras y modelos..

• Sigue bien «Quinta a fondo» en «América», donde Pachi Martínez y su troupe se exponen a situaciones adrenalínicas. Por momentos se advierte que buscan adrede el accidente, para lograr mayor impacto. En el último programa practicaron kayak arrastrados por un auto, le colocaron motor a una patineta y jugaron al rugby con una pelota en llamas, entre otros «desafíos» antojadizos que recuerdan al programa de MTV «Jackass».

• Bien se sabe que cuando algún género funciona, todos salen a copiarlo. En la misma línea del turismo aventura del mencionado «Quinta a fondo» o «MDQ», la cocinera Maru Botana añadió a su nuevo programa esa faceta, que además le permite viajar y divertirse, como Marley. «Cocina rodante» combina turismo gastronómico con los insufribles chistes y comentarios de Botana desde Ushuaia con los manjares típicos de la Patagonia. Fiel al estilo infantil que la caracteriza, la cocinera ofreció una alternativa en «Telefé» de lo que puede verse 24 horas en « Discovery Travel & Advernture».

• En la gala de «Operación triunfo» mostraron uno de los ejercicios de desinhibición que le dieron a un dúo mixto. El tema elegido para interpretar era «Aquellas pequeñas cosas» de Joan Manuel Serrat, pero como no se llevaban bien, les propusieron intentar con un «baile mimoso». Ante la negativa de la mujer a aflojarse, la producción tuvo la ocurrencia de armar una cama en el aula e instarlos a acostarse, abrazarse y cantar frente al resto. Según el jurado, ahora sí, el tema fue interpretado adecuadamente. Se desconoce si el televidente tuvo paciencia de llegar a escucharlo.

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