11 de enero 2008 - 00:00

Avatares de la TV

«Por ese palpitar», un programa que ya tiene siete años y se nota. No sólo por la perdida lozanía de actores y actrices, sino porque las  audacias de sus tramas hoy lucen casi ingenuas.
«Por ese palpitar», un programa que ya tiene siete años y se nota. No sólo por la perdida lozanía de actores y actrices, sino porque las " audacias" de sus tramas hoy lucen casi ingenuas.
  
  • Aunque «Canal 13» tuvo los dos programas más vistos del día. el miércoles: «Son de fierro» (22.3) y «Policías en acción» (20.7), sólo aventajó a «Telefé» por 2.6 puntos en la media general, según Ibope (11.1 contra 8.5). El más visto de «Telefé» fue su caballito de batalla «Los simuladores», que aunque ya repetido hasta el cansancio logró razonables 11.9 puntos de rating. «América» y «Canal 9» empataron en la disputa por el tercer lugar del listado general con 5.1, cada uno, gracias a «Intrusos en el espectáculo» (6.8) y «El color del pecado» (8.7), respectivamente.

  • La de «Simuladores» no fue la única repetición en los canales de aire el miércoles, ya que recién anoche «Telefé» estrenó la comedia «Acá no hay quien viva», mientras por el «13» debutó la nueva temporada de «La Biblia y el calefón». Por «América» se vio otro capítulo de «Por ese palpitar», un programa que ya tiene siete años y se nota. Por la perdida lozanía de actores y actrices y también porque sus tramas «risquées», que en la TV de entonces sólo se podían ver fuera del horario de protección al menor, hoy parecen casi ingenuidades. En el capítulo de esa noche, por ejemplo, Emilia Mazer y Andrea Pietra jugaron unas escenas, que según el argumento venían a ilustrar el submundo porno (Mazer enseñándole a Pietra a hacer fellatios con un miembro de plástico; Pietra diciéndole cómo solucionar un problema ecológico a un ministro de provincia mientras lo llevaba al orgasmo), y que no entrañaban más «riesgo» que los contoneos de Nina Peloso en el caño de Tinelli. Algo, que como se sabe, actualmente pueden ver los chicos tranquilamente a la hora de la merienda.   

  • «Lalola» («América») es de los pocos programas que pueden estirarse ad infinitum sin perder interés. Mientras otros, como «Son de Fierro», para citar sólo uno, debieron ir cambiando de género hasta la caricatura, en «Lalola» puede pasar cualquier cosa, porque es un delirio a partir de la misma idea, que no hay que olvidar, no es original de quienes pusieron esta tira al aire sino de Blake Edwards, quien escribió y dirigió «Una rubia caída del cielo» (Switch), película de argumento más que parecido. De todos modos, las ocurrencias de los guionistas de la tira vernácula, hasta ahora al menos, son bastante creativas. La aparición del bello y adorable Billy en la vida y el trabajo de Lola (Carla Peterson) esta semana, está dando para gags brillantes y, como quien no quiere la cosa, para un rico revival de la guerra de los sexos entre gente progre.

  • Más allá de la exacerbación del morbo, el programa de «Canal 13», «Policías en acción» (que ya tiene hasta remeras como merchandising), muestra escenas que huelen a guionadas y actuadas por profesionales. La noche del miércoles, había una mujer que, con perpetuo gesto alelado, denunciaba haber visto a «un indigente, parece que fallecido» en un galpón de al lado de su casa. Aunque la denunciante dijo que su hijo «había tocado al vagabundo y no reaccionó», cuando entraron al galpón, sólo había un perro abandonado debajo de unos trapos andrajosos Confundida, la mujer insistió un rato en que allí había un hombre muerto para, finalmente, llevarse el perro a su casa a instancias de los policías.   

  • Muy buen documental sobre fútbol se vio en el canal Encuentro. Se titula «Argentina y su fábrica de fútbol», del director Sergio Iglesias (forma parte del ciclo DOCTV IB, una serie inédita de trece documentales provenientes de diferentes países latinoamericanos), y que podrá volver a verse mañana a las 16.

  • Entre otros temas, el documental se ocupó de las divisiones inferiores, del inicio en un club de barrio, de los seleccionadores de Boca (Rubén «Chapa» Suñé, entre otros), de la toma de pruebas, de una madre de chico argentino en el Villarreal de España y el padre y abuelos del mismo chico en Buenos Aires. Todo en ágil montaje paralelo, sin narración, encuadres recortados y escasa música incidental. Los seleccionadores de Boca hablaban entre sí, muy coloquialmente, mientras miraban el partido de prueba de los postulantes de 13 años. Los de River, en cambio, lucían más profesionales, llevaban planillas de todos y los calificaban en la preselección. Luego les hablaban, les daban aliento y les transmitían calma.

  • En el interior, el estilo de selección mostrado por el documental era diferente: el observador habla en off, fuera de cuadro. La gran búsqueda es del «diferente». Recorre Chaco, Venado Tuerto, Neuquen. Siempre se lo ve manejando, hasta que llega a una cancha. «Cuando aparece un diferente, de alguna manera te enterás. Alguien del circuito del fútbol lo detecta y te llama, te avisa que lo vayas a observar», dice. La madre del jugador en el Villarreal cuenta de la pasión del hijo desde muy chico, y subraya que no podían desaprovechar semejante oportunidad. En paralelo, el marido lagrimea en Buenos Aires, y cuenta que el club le ofreció trabajar de jardinero, y que pronto irá. En otro caso, uno de los seleccionadores gestiona por teléfono ayuda económica para una familia jujeña que no puede venir a visitar al hijo. «Lo más difícil de superar es el desarraigo», cuentan. «Más que la prueba futbolística, los entrenamientos diarios, el régimen de comida». Son cuatro horas por día de fútbol, y los levantan a la mañana para seguir los estudios escolares. Al final, los seleccionadores comunican quiénes quedan en el club y alientan al resto para el año próximo. Explican la pensión, cuándo deben presentarse. Los de Boca dicen «así le hablé a Riquelme, a Tevez». Muy bueno e interesantísimo para quienes gustan de la «cocina» de este deporte.
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