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29 de abril 2012 - 23:39

Bob Dylan, el inoxidable

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El ícono de la cultura rock se llevó todos los aplausos en su cuarta visita al país.
Por Agustín Sandoz.-

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Gran noche de Bob Dylan en la calle Corrientes. El músico estadounidense se presentó por cuarta vez en el país y no defraudó. Ante un Gran Rex con audiencia completa, el ícono de la cultura rock desplegó toda su maestría al compás de la melodía de muchos de sus clásicos. Como respuesta a semejante exposición, el público lo ovacionó de pie con aplausos y gritos. A los 71 años y con más de 30 discos de estudio, la figura y el lenguaje de Robert Allen Zimmerman -tal es su verdadero nombre- continúa en vigencia.

A diferencia de sus visitas de Obras (1991), River (1998) y Vélez (2008), el clima íntimo marcó la particularidad de este regreso de Dylan a Buenos Aires. La expectativa era grande. En la vereda de la emblemática calle porteña, una pancarta de visible tamaño sostenida por una joven extranjera suplicando por tickets confirmaba la ansiedad de muchos por ser parte de este evento.

A las 21.30 en punto, las luces se apagaron y los murmullos de los remolones- que todavía estaban dando vuelta por los pasillos hablando y buscando algún amigo o conocido- se convirtió en desesperación por encontrar alguna solitaria butaca.

De impecable vestimenta, Dylan comenzó con "Leopard-Skin Pill-Box Hat" del inolvidable disco Blonde on Blonde, editado en 1966. Continuó con "It Aint Me, Babe" de la cuarta placa Another side of Bob Dylan de 1964 y con la ganadora de un Oscar por ser banda sonora de Jóvenes Prodigiosos, "Things Have Change".

A la eléctrica "Trying to Get to Heaven", le dio inicio a otro tema de comienzos del 2000 como "High Water", del disco Love and Theft. También hubo tiempo para clásicos como "Higway 61 Revisited" y "Ballad of a Thin Man".

Acercándose al final, Dylan se lució con "Like a Rolling Stone" y "All Along The Watchtower". A esta altura, la ovación hacia el cantante folk ya sonaba a veneración. Pero faltaba el cierre y como es costumbre, el estadounidense selló su presentación con "Blowin' In The Wind", canción utilizada por una generación como símbolo de protesta contra la guerra.

Amado por su público y sus colegas, muchas de las canciones de Bob Dylan son tomadas como himnos donde los grandes problemas de existenciales de la humanidad fueron parte de su poética. A lo largo de su trayectoria, la guerra, el amor, la fe y la política tuvieron en la palabra de Dylan una interpretación.

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