23 de mayo 2003 - 00:00

"Bolero criollo" satiriza bien una sociedad en crisis

Bolero criollo satiriza bien una sociedad en crisis
«Bolero criollo». Libro y dir.: R. Monreal. Int.: A. Orduna, C. Katz, F. Pazos, A. Schwab. Coreog.: R. Castro. Dis. de Esc.: D. Figueroa. (Sala 420 - Balcarce y C. Calvo).

U na troupe de artistas, en permanente estado de indigencia, lucha por llevar adelante un número musical de dudosa calidad. Verlos trabajar en condiciones tan paupérrimas inspira cierta piedad, pero también mueve a risa ya que cada uno de estos personajes maneja una apreciable dosis de locura e ingenuidad infantil.

Las eternas sesiones de ensayo de esta patética compañía, empeñada en recrear el famoso «Bolero» de Maurice Ravel, lejos de mejorar su producto sumerge a los artistas en una situación económica cada vez más extrema, al punto de condenarlos a la inanición. El grupo funciona como una pequeña célula social, bajo el dominio de un joven director demagógico y autoritario, que logra imponerse merced a la indecisión y desamparo del resto de la compañía.

«Bolero criollo»
apela al humor negro para abordar una realidad fácilmente identificable, marcada por la falta de futuro y por un profundo deterioro del tejido social. Estos datos se infiltran en la pieza a través de un atractivo juego teatral, capaz de equilibrar las situaciones más desoladoras con sus pinceladas de absurdo. Si bien algunas escenas repiten o explican innecesariamente lo ya planteado en el inicio, el espectáculo ofrece una saludable mirada crítica y muy buenas actuaciones, entre las que se destaca la de Carolina Katz.

•Bohemia

El director platense Rubén Monreal creó una sátira cruel y con un final bastante macabro, que da cuenta de una sociedad embrutecida por su propio canibalismo. También se ocupa de señalar, con espíritu socarrón, el lado oscuro de la bohemia teatral. La pieza abre una interesante polémica acerca del arte entendido como una deidad a la que hay que sacrificarle todo (incluida la necesidad de comer).

Los integrantes de
«Les ballets du sud» están condenados al fracaso y difícilmente accedan al primer mundo; pero, a través de ellos, Monreal aprovecha para ridiculizar a cierto teatro independiente, saturado de ideología, que aún sostiene que ganar dinero con dicho arte es una especie de sacrilegio.

Estrenada a fines del año pasado,
«Bolero criollo» inauguró una nueva sala en el barrio de San Telmo, en la esquina de Balcarce y Carlos Calvo. Se trata de una extensión de la Sala 420 que funciona en La Plata desde 1988.

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